El cine según Victoria Ocampo: Reflexiones de una pionera cultural
Hoy, 27 de enero de 2025, se cumplen 46 años de la muerte de Victoria Ocampo, una mujer que no solo revolucionó las letras argentinas, sino que también dejó su huella en el cine, una faceta menos conocida de su prolífica trayectoria. Ocampo reconoció al séptimo arte como una de las expresiones más significativas del siglo XX, reflejando su pasión en las páginas de la revista Sur y en su incursión en la producción cinematográfica.
En 1936, Victoria participó en la producción de Tararira (la bohemia de hoy), una película dirigida por el poeta rumano Benjamin Fondane. Este film surrealista, único en su género en Argentina, nunca llegó a estrenarse, pero demostró el interés de Ocampo por llevar el cine a terrenos innovadores. Su colaboración con Fondane reflejó su deseo de vincular la cinematografía local con las corrientes internacionales más vanguardistas.
Además de productora, Ocampo fue una crítica apasionada. En 1934 escribió una reseña sobre El hombre de Arán, un documental de Robert Flaherty, donde destacó la capacidad del cine para contar historias universales. Más tarde, intentó atraer a grandes cineastas como Sergei Eisenstein y Vittorio De Sica a filmar en Argentina. Su vínculo con De Sica fue particularmente significativo, ya que ambos compartían una admiración mutua. El impacto del neorrealismo italiano, con películas como Ladrón de bicicletas, influyó profundamente en su visión del cine como herramienta social.
Victoria Ocampo, con su amor por las letras y su compromiso con el cine, contribuyó a tender puentes entre el arte cinematográfico y la cultura argentina. Su legado como editora, productora y crítica permanece vigente, recordándonos el poder del cine para transformar sociedades y conectar mundos.