HISTORIA

El origen de Indiana Jones: cómo Hiram Bingham inspiró al arqueólogo más famoso del cine

El hombre que inspiró al profesor llevó más de 46,000 piezas arqueológicas a Yale, desatando un siglo de controversias.

Cuando Steven Spielberg y George Lucas crearon a Indiana Jones, el arqueólogo más famoso del cine, tomaron inspiración de figuras históricas reales, entre ellas Hiram Bingham III. Este explorador estadounidense, conocido por su polémico “descubrimiento” de Machu Picchu en 1911, dejó un legado tan fascinante como controvertido, moldeando la arqueología moderna y sirviendo de modelo parcial para el héroe de Hollywood.

Bingham nació en 1875 en Honolulu y fue educado en instituciones como Yale y Harvard. Su ambición lo llevó a los Andes peruanos, donde buscaba la ciudad perdida de Vilcabamba, la última capital del Imperio Inca. Durante su expedición, guiado por lugareños, llegó a las ruinas de Machu Picchu, un sitio conocido por las comunidades locales pero desconocido para la academia internacional. Sin embargo, su “descubrimiento” estuvo empañado por la controversia: ignoró inscripciones que señalaban visitas previas de campesinos como Agustín Lizárraga y reclamó todo el crédito.

Hiram Bingham

Además de llevarse el mérito, Bingham recopiló más de 46,000 piezas arqueológicas, que envió a Yale con la promesa de devolverlas en 18 meses. Esta devolución no ocurrió hasta un siglo después, en 2012, tras años de disputas legales entre Perú y la universidad. Durante ese tiempo, su figura fue criticada tanto por su metodología como por su visión colonialista, que justificaba la apropiación cultural en nombre de la ciencia.

El paralelo con Indiana Jones es evidente: ambos son carismáticos, temerarios y están dispuestos a desafiar las normas en nombre de la aventura y el conocimiento. Sin embargo, mientras el personaje de ficción encarna el ideal romántico de la arqueología, Bingham enfrentó acusaciones de saqueo y racismo. Sus expediciones incluyeron la quema de vegetación, el uso de trabajo infantil y la compra de restos humanos, prácticas que serían inaceptables hoy.

El legado de Bingham no está exento de contradicciones. Aunque ayudó a popularizar la arqueología y posicionó a Machu Picchu como un ícono global, también representa una época en la que la ciencia justificaba la explotación de culturas extranjeras. Esta dualidad es lo que hace de su historia una fuente de reflexión sobre la ética en la exploración y el respeto por el patrimonio cultural. Como Indiana Jones, su historia es un recordatorio de que la aventura y la arqueología van de la mano con preguntas profundas sobre responsabilidad y justicia.