Centralización y crisis en el INTI: alerta por la continuidad del organismo en Mendoza
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en Mendoza atraviesa un momento crítico, con el anuncio de una posible centralización que genera preocupación por el futuro de sus proyectos y la estabilidad laboral de sus empleados.
Desde hace casi 60 años, el INTI en Mendoza apoya a industrias y organismos públicos, contando con un equipo de 45 personas. Sin embargo, el Gobierno nacional, bajo la gestión de Javier Milei, planea integrar al INTI dentro de la Secretaría de Industria y Comercio, dependiente del Ministerio de Economía, lo que amenaza la autonomía del organismo.
Los trabajadores fueron informados que entre este viernes y el próximo lunes se publicará el decreto oficializando esta centralización, aunque aún se desconocen detalles del proceso y el impacto exacto. Una de las mayores preocupaciones es la situación del personal contratado, que podría quedar sin empleador. Se espera que para estos empleados se ofrezca un plan de retiro voluntario, sin opciones claras para mantener sus puestos.
En Mendoza, al menos cinco trabajadores se encuentran en esta situación delicada. La incertidumbre también afecta a la estructura interna del INTI, ya que no está definido en qué categoría quedará dentro del Ministerio y las oficinas del interior del país son las que más riesgo corren. Durante 2025, el Gobierno eliminó sedes en San Martín de los Andes y Bariloche, trasladando a sus empleados a Neuquén, lo que implica grandes desplazamientos.
Si se consolida la centralización, miles de empleados en todo el país deberían reportar directamente a la sede central en Buenos Aires para conservar sus trabajos, lo que complicaría la operatividad provincial.
El INTI teme perder facultades clave, como la ejecución de presupuesto, la firma de acuerdos internacionales y la gestión eficiente de proyectos locales.
Funciones esenciales del INTI en Mendoza
El INTI realiza trabajos esenciales en la provincia, como la metrología industrial y legal, asegurando mediciones precisas para procesos productivos y el control de instrumentos reglamentados. Un ejemplo es el laboratorio de verificación de alcoholímetros, creado en octubre de 2024 en colaboración con el Gobierno provincial, que controla periódicamente los equipos usados en tránsito.
Con la posible clausura del centro mendocino, el futuro de este convenio, que involucra 50 millones de pesos, queda incierto.
Además, el instituto realiza análisis de huella ambiental, aplicando el Análisis de Ciclo de Vida para evaluar impactos ambientales en productos locales como vinos y espumantes. También impulsa diagnósticos en energías renovables y apoya la transformación digital y la Industria 4.0 en las PyMEs mendocinas para mejorar su competitividad.
El laboratorio de alimentos del INTI analiza productos agroalimentarios, detectando microorganismos, contaminantes y evaluando la calidad nutricional de vinos, mostos, aceites de oliva, frutas y hortalizas. Actualmente, colabora con empresas locales en el análisis de presencia de gluten en sus productos.
Asimismo, el instituto trabaja en la trazabilidad y optimización del proceso de producción de frutas y hortalizas, buscando minimizar pérdidas y aprovechar subproductos, una labor clave para la economía regional.
La posible centralización del INTI pone en riesgo estas actividades, lo que genera preocupación en Mendoza por el impacto que tendrá en el desarrollo productivo y tecnológico de la provincia.