Guerra en Medio Oriente: Mendoza atenta al gas, mientras el crudo de petróleo local se mantiene estable
El conflicto en Medio Oriente encendió las alarmas a nivel global, con repercusiones directas en los precios de combustibles y la economía de muchos países, incluida Argentina. La región concentra gran parte de las reservas de petróleo y gas, y cualquier inestabilidad afecta el suministro y genera volatilidad en los mercados internacionales.
En Mendoza, la atención está puesta en el gas. Argentina asegura su producción de petróleo, pero el suministro de gas natural para el invierno será un desafío. La falta de infraestructura obliga al país a importar gas en un momento en que los precios internacionales están elevados por la guerra, lo que aumenta la presión sobre el mercado doméstico.
El impacto económico se siente de inmediato en distintos sectores, sobre todo en el campo. Con la cosecha a la vuelta de la esquina, el costo del gasoil afecta a los productores, y los aumentos se trasladan en cadena a otros bienes y servicios, presionando la inflación.
El potencial de los yacimientos no convencionales, como los de Vaca Muerta, podría ofrecer un alivio, pero requiere políticas estratégicas que prioricen el desarrollo y la explotación eficiente de estos recursos.
Desde el sector, alertan sobre la falta de visión en algunas áreas del gobierno, donde se percibe una desconexión entre la gestión y la relevancia del sector energético para la economía nacional. La energía, remarcan, no es un mercado más: es la base de toda la actividad productiva del país y una variable clave ante la inestabilidad global.