La reconstrucción de la Ciudad de Mendoza
El 20 de marzo del año 1861 la ciudad quedo prácticamente reducida a escombros tras un devastador terremoto. A pocos meses de la tragedia, en junio de ese mismo año, ya se sancionaba la primera ley planteando la reubicación de la ciudad. Pero fue solo la chispa que encendió la discusión. Se propusieron cinco posibles lugares sobre los que nadie se ponía de acuerdo. Incluso, el gobierno nacional envió a Domingo Faustino Sarmiento para mediar en la polémica. No fue hasta 1863 que se tomó la resolución definitiva: el Pueblo Nuevo se emplazaría en la Hacienda de San Nicolás, cuya calle principal llevaba el mismo nombre. Años después sería rebautizada como Avenida San Martín.
Para algunos historiadores fue el propio Sarmiento quien propuso el nuevo trazado de la ciudad, un damero construido alrededor de cinco grandes plazas. Lo cierto es que en 1863 entra en el juego un nombre fundamental en la reconstrucción: Julio Balloffet. El agrimensor francés había llegado a Mendoza en busca de su amigo y compatriota Auguste Bravard, pero este murió durante el terremoto.
Balloffet se quedó en tierras mendocinas y casi dos años después, fue el elegido para trazar los planos y supervisar las obras del Pueblo Nuevo en tierras de San Nicolás. Respetando el diseño de damero -término que hace alusión al cuadriculado de un tablero en el juego de Damas- organizó la ciudad en torno a una plaza principal, la Plaza de la Independencia; y otros cuatro espacios públicos menores. En su momento fueron designadas con los nombres de Plaza Cobo (actualmente Plaza San Martín), Plaza Lima (hoy Plaza Italia), Plaza Montevideo (Plaza España) y Plaza Chile, que aún conserva el nombre.
Un dato a tener en cuenta es que este trazado fue resistido por una parte de los legisladores de la época, quienes alegaban que estos espacios públicos eran un desperdicio de terreno en el que se podría construir edificaciones. El argumento sostenido por Balloffet, que por fortuna prevaleció, era que estos espacios abiertos podían servir de refugio para la población en caso de nuevos terremotos. Fue así que la Plaza (de la) Independencia se transformó en el punto central de la nueva ciudad.
En sus comienzos, la Plaza Independencia (con el tiempo fue perdiendo preposición y artículo determinante) contaba con un gran estanque y una fuente en su centro. A diferencia de la fuente actual, se encontraba en una elevación y estaba destinada al riego por gravedad de la arboleda y las diversas especies vegetales recién plantadas.
El estanque y la fuente interrumpían el trazado de dos calles internas. Una de ellas es la actual calle Mitre. En la siguiente fotografía puede verse la antigua Casa de Gobierno a la derecha de cuadro. Se ubicaba en la intersección de la citada Mitre y la actual calle Rivadavia.
La otra calle interrumpida por la fuente es la continuación de la actual calle Sarmiento. En la siguiente fotografía, ante la falta de edificios altos, aparece tímidamente en el centro el piedemonte mendocino. También se puede apreciar una balaustrada que rodeaba todo el perímetro de la plaza y que mucho tiempo después fue removida.
Las imágenes anteriores fueron tomadas por Christiano Junior, un fotógrafo portugués que arribó a la provincia en 1880, o por alguno de sus colaboradores.
La siguiente es una postal de la colección Gaetano Castorino, tomada en las primeras décadas del siglo XX. En ella se puede apreciar una plaza remodelada, con una terraza y una fuente ornamental -hoy reubicada en la plaza del departamento de Maipú- que demuestra el interés que despertaba nuestro principal espacio público como atractivo turístico.
Tras el terremoto de 1861 una extensión de varias cuadras sirvió de nexo entre la vieja ciudad y el Pueblo Nuevo. Y que, tras varias remodelaciones, aún se conserva. En nuestra próxima entrega conoceremos la historia de un paseo público que ya existía en los tiempos en que San Martín era Gobernador Intendente de Cuyo y que sigue siendo un ícono de nuestra ciudad: La Alameda.
Hasta nuestro próximo encuentro en el que daremos un paso atrás en el tiempo, recuperando nuestro pasado en imágenes.