De acusado a absuelto: el padre que pasó tres años sin ver a su hija por una denuncia falsa

Tras pasar tres años alejado de su hija, ahora busca restablecer el vínculo mientras avanza una investigación por la denuncia que lo llevó al banquillo.

Durante tres años, Julio G. estuvo separado de su hija tras ser denunciado falsamente por abuso sexual. El caso, que se inició en plena pandemia por covid-19, culminó con su absolución en un juicio oral y público, aunque el fallo aún no se encuentra firme y permanece bajo revisión de la Cámara de Casación bonaerense.

La abogada defensora, Déborah Huczek, relató a la Agencia Noticias Argentinas (NA) el derrotero judicial y personal que atravesó su cliente desde el inicio de la acusación hasta la resolución del Tribunal Oral N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, que determinó la inexistencia de los hechos denunciados.

La relación entre Julio y la madre de la niña comenzó en 2017 y estuvo marcada por conflictos, separaciones y reconciliaciones. Tras confirmarse el embarazo, iniciaron una convivencia que se extendió apenas seis meses después del nacimiento. Según la defensa, durante ese período se impusieron restricciones progresivas al contacto entre padre e hija.

En el contexto del aislamiento sanitario, las visitas quedaron limitadas a dos horas, dos veces por semana, siempre bajo condiciones estrictas: presencia obligatoria de una niñera, encuentros en la vivienda materna o en lugares públicos, y prohibición de ingresar si no se cumplían los requisitos impuestos. Finalmente, cuando la niña tenía tres meses, la pareja se separó definitivamente.

Pese a las dificultades, el padre viajaba regularmente desde la Ciudad de Buenos Aires hacia Lomas de Zamora para sostener el vínculo. Sin embargo, la situación se agravó cuando la mujer lo acusó de abuso sexual infantil, una denuncia que derivó en la interrupción total del contacto.

abuso

Durante el proceso judicial, la defensa acreditó, mediante pericias semióticas y lingüísticas, que la denunciante no logró sostener su acusación. También se expuso que la mujer se asesoró legalmente para formular la denuncia y acudió al Hospital Garrahan, donde refirió que la niña manifestaba supuestos tocamientos, versión que fue inicialmente tomada como válida.

Huczek sostuvo que existió un modus operandi reiterado, en el que intervinieron una abogada y psicólogas, orientado a la construcción de causas falsas. En el debate se acreditó, además, un intento de acuerdo económico por 700 mil dólares, lo que, según la defensa, evidenció una finalidad patrimonial detrás de la denuncia.

El tribunal valoró la predisposición del acusado para ejercer la paternidad, su paciencia frente a las exigencias y la imposibilidad fáctica de los hechos imputados. También se incorporaron testimonios de docentes, quienes relataron que la niña preguntaba reiteradamente por su padre y manifestaba recuerdos afectivos vinculados a él.

Asimismo, se constató la existencia de videos en los que la madre presionaba a la menor para que validara el relato de abuso, sin obtener respuesta. Incluso se mencionó la intervención de una psicóloga que se reunió con la niña un día antes de la Cámara Gesell, con el objetivo de influir en su testimonio.

Tras la absolución, la defensa y la fiscalía solicitaron el inicio de una investigación penal contra la denunciante, su abogada y dos profesionales de la salud por presunta asociación ilícita, extorsión y corrupción de menores, pedido que fue admitido por el tribunal.

Mientras el fallo continúa en etapa de apelación, Julio se prepara para presentarse ante un tribunal de familia con el objetivo de reconstruir el vínculo con su hija, a quien no ve desde hace tres años.

Son batallas que hay que dar”, resumió Déborah Huczek, al cierre de un caso que expone las consecuencias personales, judiciales y sociales de una falsa denuncia.