Avanza la agenda de privatizaciones de Milei mientras crecen acuerdos comerciales
El gobierno de Javier Milei inició 2026 con un panorama mixto: tranquilidad en el consumo y estabilidad cambiaria, pero con tensiones en la industria y la política. La apertura de importaciones ha generado precios más competitivos desde el exterior, lo que beneficia al consumidor, pero preocupa a algunos sectores industriales por el impacto en el empleo.
La administración también enfrentó turbulencias tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, generando ruido en los mercados y críticas de la oposición. Para responder a cuestionamientos mediáticos y mejorar la comunicación oficial, se creó una nueva Oficina de Respuesta Oficial, inspirada en modelos internacionales, destinada a informar y promocionar los actos de gobierno.
En el plano económico, el gobierno concretó un acuerdo comercial y de inversiones con Estados Unidos, que permitirá incrementar las exportaciones de carne argentina en 80.000 toneladas durante 2026, con un potencial aumento de ingresos de US$ 800 millones. El convenio también elimina aranceles sobre miles de productos en ambos países y abre la puerta a inversiones estadounidenses en Argentina, respaldadas por instituciones públicas y privadas.
Mientras tanto, el Ejecutivo avanza con la lista de privatizaciones, destacando proyectos relacionados con el Correo Argentino y AySA. La liberación del Estado como querellante en la causa del Correo despeja obstáculos legales, y la aprobación de los estados contables de AySA por parte de la Auditoría General de la Nación permite avanzar en su venta. Estos movimientos forman parte de un plan más amplio de privatizaciones y reformas estatales bajo la coordinación de Federico Sturzenegger.
El año 2026, aunque no electoral, se perfila como un periodo de definiciones clave para Milei, que busca consolidar su gestión y preparar el terreno para la reelección. La política interna también se mueve: Axel Kicillof asumió la presidencia del PJ bonaerense, mientras Máximo Kirchner quedó al frente del Congreso partidario, reflejando la reorganización del kirchnerismo frente a un contexto político y económico en transformación.
En este escenario, el gobierno combina reformas estructurales, apertura de mercados y privatizaciones para reforzar la confianza del mercado y mantener la estabilidad económica, mientras navega tensiones internas y externas que marcarán la agenda de los próximos meses.