Reforma electoral: aliados de Milei piden cambios en las PASO para aportar votos clave
El proyecto de reforma electoral impulsado por el Ejecutivo de Javier Milei enfrenta obstáculos en el Senado, donde los aliados que podrían garantizar su aprobación exigen cambios concretos en el esquema de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Aunque La Libertad Avanza (LLA) necesita esos apoyos para avanzar, el texto enviado por la Casa Rosada no termina de convencer a gobernadores y bloques dialoguistas, que ya comenzaron a marcar públicamente sus diferencias y condiciones.
Uno de los pronunciamientos más relevantes fue el del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quien en los últimos días osciló entre críticas y propuestas. Tras cuestionar el proyecto por considerarlo un traje a medida, el mandatario acercó una alternativa: que las PASO se mantengan, pero sin financiamiento estatal.
Según planteó, los partidos políticos deberían hacerse cargo de todos los gastos, eliminando cualquier tipo de aporte público, tanto para campañas como para publicidad. Además, rechazó la posibilidad de implementar un sistema de voto por lista completa, al sostener que debe preservarse la opción de elegir candidatos de distintas fuerzas en cada categoría.
Pero Jaldo no es el único actor que busca incidir en la redacción final. La Unión Cívica Radical (UCR) también presentó su propio proyecto, con una postura intermedia: propone quitar la obligatoriedad de las PASO, permitir la preinscripción de votantes y establecer condiciones para que solo se realicen cuando haya competencia interna real, incluyendo un piso mínimo de participación del 10% del padrón.
En paralelo, el PRO tampoco definió una posición institucional, aunque ya dejó trascender su incomodidad con la idea de eliminar completamente las primarias. Desde ese espacio, algunos dirigentes plantean la necesidad de una solución no binaria, que contemple esquemas mixtos o flexibles.
El escenario legislativo es ajustado. Incluso sumando a sus propios senadores, LLA necesitaría el respaldo de la UCR, el PRO y los representantes alineados con Jaldo, y aun así estaría al límite del quórum. Esa fragilidad obliga al oficialismo a negociar.
Dentro del propio espacio libertario reconocen que los cambios son una posibilidad concreta. Sin embargo, admiten que todavía no hay definiciones claras sobre qué modificaciones estarán dispuestos a aceptar para destrabar el debate.
En este contexto, la reforma electoral se convierte en una prueba clave para la capacidad de construcción política del Gobierno, que deberá equilibrar su agenda con las demandas de quienes tienen en sus manos los votos decisivos.