NUTRICIÓN

Los trastornos alimentarios afectan al 70% de los niños con autismo

Los especialistas advierten que la preferencia por ultraprocesados y la resistencia a variar la dieta duplican los déficits nutricionales y aumentan los riesgos de enfermedades asociadas.

Un informe presentado en el Congreso Nacional de Nutrición reveló que el 70% de los niños con autismo tiene dificultades en su alimentación, una proporción cinco veces mayor que en chicos con desarrollo típico. Esta situación se traduce en déficits nutricionales más graves, sobrepeso, obesidad o bajo peso, y en muchos casos también en problemas gastrointestinales.

La selectividad alimentaria, el eje del problema

El principal factor identificado es la selectividad alimentaria: los niños con autismo suelen comer siempre lo mismo, rechazan los cambios y muestran preferencia por alimentos ultraprocesados, muy dulces o salados, de una misma textura o color. Esto provoca carencias de vitaminas y minerales que pueden derivar en consecuencias graves, como déficit de hierro, vitamina B12, ceguera o escorbuto.

niños alimentación

Un impacto en la salud y en la mesa familiar

Los problemas de alimentación no solo afectan la salud física y cognitiva, sino también la vida cotidiana. En muchos hogares, la hora de las comidas se convierte en un momento de tensión debido a la resistencia de los niños a variar su dieta, lo que dificulta sostener hábitos equilibrados.

Además, se estima que el 89% de los chicos con autismo presenta algún trastorno gastrointestinal asociado a la dieta desbalanceada, como reflujo, diarrea o constipación, lo que agrava el malestar general y las conductas asociadas.

Dietas restrictivas y riesgos asociados

Otro aspecto relevante es la proliferación de dietas restrictivas, como las libres de gluten o caseína, que en muchos casos se implementan sin supervisión profesional. Estas prácticas carecen de respaldo científico en relación al tratamiento del autismo y pueden generar riesgos nutricionales y sociales, al aislar al niño con un menú diferente al del resto de la familia.

Qué recomiendan los especialistas

El abordaje más adecuado consiste en promover una alimentación variada y equilibrada, basada en frutas, verduras, legumbres, pescado y alimentos frescos. En caso de aplicar dietas especiales, los expertos recomiendan hacerlo únicamente bajo control médico y con suplementación adecuada, para evitar déficits que impacten en el desarrollo y el bienestar de los niños.