DELITOS RURALES

Abigeato y faena clandestina, un negocio ilegal que crece en Mendoza en tiempos de crisis

El robo de ganado y la venta de carne sin controles sanitarios se expanden cuando sube el precio de los alimentos. Además del delito económico, representa un riesgo para la salud pública.

El abigeato, que consiste en el robo de ganado, y la faena clandestina forman parte de una actividad ilegal que suele incrementarse en contextos de dificultades económicas y encarecimiento de la carne. En provincias con grandes áreas rurales, como Mendoza, los controles resultan más complejos y esto favorece el funcionamiento de redes delictivas.

La lógica del negocio es simple: un solo animal robado puede generar importantes ganancias en el mercado informal. En muchos casos no se trata de hechos aislados, sino de grupos organizados que se encargan de sustraer el ganado, realizar la faena sin autorización y luego comercializar la carne en circuitos paralelos.

abigeato

Parte de esa producción termina en ventas informales, comercios no habilitados o en la calle, lo que hace difícil rastrear su origen. Al ser procesada, por ejemplo en carne molida o embutidos, se vuelve prácticamente imposible identificar su procedencia.

En los últimos meses, distintos operativos permitieron recuperar miles de animales y decomisar toneladas de carne que no contaban con controles sanitarios. Estos procedimientos también derivaron en detenciones y clausuras de establecimientos vinculados con la actividad ilegal.

Más allá del aspecto económico, el problema también impacta en la salud pública. La carne proveniente de faenas clandestinas no pasa por inspecciones veterinarias ni controles bromatológicos, lo que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades alimentarias y otros problemas sanitarios. Por eso, las autoridades recomiendan comprar siempre en comercios habilitados y desconfiar de precios demasiado bajos.