IMPACTO SOCIAL

Cómo crecieron los planes alimentarios y qué efecto tienen en la pobreza en Argentina

Un informe oficial mostró que la AUH, la Prestación Alimentar y el Plan 1.000 Días contienen la pobreza y la indigencia, pese a la pérdida de poder adquisitivo en algunos casos.

La cantidad de beneficiarios de la AUH, la Prestación Alimentar y el Plan 1.000 Días pasó de 4,7 millones en 2009 a más de 7,4 millones en 2025, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. El organismo señaló que, sin estas transferencias, habría 10% más de pobreza y 82% más de indigencia, un escenario especialmente crítico en hogares con menores.

El informe destacó que estas políticas logran evitar que más de 1,5 millones de personas caigan en la pobreza y que alrededor de 2,6 millones queden por debajo del umbral de indigencia. Aunque el impacto es claro, también se advirtió que la política social actual funciona bajo una “lógica transicional”, en la que el refuerzo estatal depende del deterioro económico y del margen fiscal disponible.

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En cuanto al poder de compra, la AUH recuperó valor desde 2024 gracias a aumentos discrecionales y luego a su actualización mensual por inflación, ubicándose en un promedio real cercano a los $107.000. La Prestación Alimentar, en cambio, mostró un deterioro sostenido por no contar con un mecanismo automático de actualización. El Plan 1.000 Días mejoró tras un incremento fuerte en 2024 y desde entonces se mantiene estable.

La cobertura también cambió de escala. Desde la creación de la Tarjeta Alimentar en 2020, el esquema de asistencia se consolidó como el instrumento central de apoyo a la niñez, llegando a representar cerca del 1% del PBI en algunos años. La OPC indicó que la inversión actual vuelve a ubicarse en torno a ese nivel, en un contexto de recomposición parcial del gasto social.