ECONOMÍA Y CONSUMO

Compras en 12 cuotas: bajaron las tasas, pero el costo financiero sigue elevado

Las tasas nominales de los préstamos en 12 cuotas registraron una leve baja, aunque el costo financiero total continúa siendo alto y limita la recuperación del crédito al consumo.

La reducción de las tasas de financiación ofrece un respiro moderado para quienes utilizan tarjetas de crédito, aunque el alivio es parcial. Las tasas nominales anuales pasaron del 105% al 99%, apenas por debajo de la línea del 100%. Sin embargo, el costo financiero total (CFT) —que incluye gastos administrativos, seguro de deudor e IVA— sigue siendo considerable.

En el caso de las tarjetas emitidas por entidades no financieras, el CFT bajó del 268% al 240%, mientras que para las emitidas por bancos, pasó del 212% al 192%. Pese a estos descensos, el nivel de endeudamiento continúa elevado y refleja una demanda de crédito debilitada.

Según datos del sector, la operatoria con tarjetas de crédito subió un 3,4% mensual en términos nominales, alcanzando los $21,6 billones, lo que representa un crecimiento interanual del 84,5%. En valores reales, el aumento fue del 1,2% mensual y del 39,8% anual.

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El socio de First Capital Group, Guillermo Barbero, explicó que “las variaciones han sido irregulares, con alzas y bajas según las condiciones financieras y las ofertas comerciales que buscan incentivar las ventas con cuotas sin interés o descuentos”.

En paralelo, los préstamos personales registraron un aumento nominal del 2,4% mensual, alcanzando los $18,1 billones, con un crecimiento interanual del 156,8%. Sin embargo, en términos reales, el incremento fue apenas del 0,2% mensual y del 94,6% anual.

Barbero destacó que se observa un brusco freno en las colocaciones de créditos en términos reales debido al incremento de tasas y a los índices de morosidad, lo que llevó a las entidades financieras a mostrarse más cautelosas.

De esta forma, aunque las tasas nominales para las compras en 12 cuotas bajan, el costo financiero total continúa siendo un factor determinante que encarece el acceso al crédito y limita la expansión del consumo.