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Conocé a qué temperatura se puede hidratar la cebolla

La temperatura es vital cuando se trata de hidratar cebollas, ya sea que quieras quitar el sabor picante de este alimento o tengas el vegetal deshidratado en casa.

La cebolla (AI/ium cepa), es originaria de Asia y se trata de una planta bianual que se aprovecha por el bulbo, formado durante el primer año de cultivo. Este bulbo está constituido por varias capas carnosas en forma de escamas; las exteriores son más finas y transparentes, de color variable, del rojo o violeta al blanco, constituyendo lo que se denomina la piel y es apreciada dentro de la gastronomía al ser considerada un sazonador natural.

Existen dos principales procesos por los cuales debemos agregar agua a las cebollas. El primero de ellos es cuando se usa cebolla deshidratada. Aunque muchas veces este condimento suele integrarse seco en varias recetas para agregar a salsas o guisados, lo ideal es hidratarlo antes de incorporarlo, y para ello la temperatura juega un rol muy importante si queremos evitar que queden demasiado suaves o pastosas.

Por otro lado, si lo que queremos es evitar el sabor intenso de la cebolla, la temperatura también es vital para lograr nuestro propósito.

La cebolla fundamental en la cocina de cualquier hogar. 

Si lo que requieres es volver a hidratar una cebolla que ha sido deshidratada previamente, entonces deberás utilizar agua tibia, realmente a temperatura ambiente, para que las fibras de la cebolla se vayan hidratando poco a poco. Este proceso requiere paciencia, y deberás vigilar constantemente tus cebollas para evitar que absorban demasiada agua y adquieran una consistencia o textura desagradable.

Para quitar el sabor intenso a la cebolla fresca, debemos agregar agua hirviendo. Este proceso se conoce como desflemado de cebolla y a menudo se requiere en cebollas que suelen ser demasiado picantes, como la cebolla blanca o la cebolla morada. Además del agua caliente, se estila agregar otros elementos como la sal o algunos ácidos para darle sabor a la cebolla y potenciar el efecto del agua caliente para eliminar el sabor intenso.

Los ácidos que se suelen utilizar junto con el agua caliente para hidratar la cebolla suelen ser jugo de limón o vinagre, ya sea de manzana o blanco. Es importante integrar la cantidad correcta para que el sabor de estos elementos no termine sustituyendo el toque intenso de la cebolla.