Dolor por la muerte de Viviana Ordoñez, artista, creadora y hacedora de la cultura mendocina
Viviana Ordoñez, artista plástica y referente fundamental de la cultura mendocina, falleció en las últimas horas del último martes a los 73 años, dejando un vacío enorme en el mundo artístico local. Su deceso se produjo tras las complicaciones derivadas de un accidente cerebrovascular ocurrido semanas atrás.
Su legado, sin embargo, trasciende cualquier frontera: fue una mujer que entendió al arte como un acto colectivo, como un refugio y como un puente entre sensibilidades.
Nacida en 1952, Ordoñez comenzó su camino en las artes visuales con una obra que rápidamente trascendió los límites provinciales. Sus exposiciones llegaron a Cuba, Bélgica, Francia, España y Chile, llevando consigo una impronta profundamente emocional y comprometida con el paisaje y la cultura de su tierra. Pero más allá de los lienzos, su obra más significativa fue Donde Duerme la Luna, el espacio cultural que fundó en 2012 en Chacras de Coria, Luján de Cuyo.
Este lugar, nacido del sueño y el esfuerzo de Viviana (vendió una propiedad para comprar el terreno), se convirtió en un epicentro artístico de Mendoza, albergando desde muestras colectivas hasta rituales, conciertos y presentaciones literarias. El nombre del espacio, de una poesía conmovedora, reflejaba su conexión con el entorno andino: vivimos donde la luna descansa al abrigo de la cordillera, explicaba la artista. Allí, su energía creativa se fusionó con la de sus hermanos, Beatriz y Eduardo, en una experiencia cultural única.
La noticia de su fallecimiento despertó una ola de mensajes sentidos de parte de colegas, instituciones y artistas de diversas disciplinas. El Ministerio de Cultura de Mendoza expresó su pesar recordando a la hacedora cultural que fue el corazón de Donde Duerme la Luna. El músico Pelo Merelo, conmovido, compartió una canción que compuso para ella, titulada "Piedra libre", símbolo del amor y el respeto que supo cosechar.
Viviana Ordoñez deja un legado inmenso, no solo como artista sino como creadora de espacios de encuentro y expresión. Su obra seguirá viva en cada rincón donde una pincelada busque emoción, en cada palabra que celebre la cultura popular, y en cada alma que alguna vez encontró cobijo bajo el techo de su luna soñada.