INFORME REVELADOR

El ajuste profundizó la desigualdad: creció la brecha salarial entre hombres y mujeres

Un informe del Centro de Economía Política Argentina advierte que las políticas económicas profundizan las desigualdades de género. Las mujeres tienen menores ingresos, mayor informalidad laboral y representan más del 64% de las personas con menores recursos, lo que refleja una creciente feminización de la pobreza.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno profundizan las desigualdades económicas entre varones y mujeres. El estudio señala que la brecha de ingresos continúa ampliándose y que las mujeres enfrentan mayores niveles de pobreza, desempleo e informalidad laboral.

Según el relevamiento, los ingresos de los varones son entre un 27,3% y un 29% más altos que los de las mujeres, diferencia que se amplía hasta el 40% en el trabajo informal. Esta situación genera una fuerte sobrerrepresentación femenina entre los sectores de menores recursos: el 64,2% de las personas con ingresos más bajos son mujeres, un aumento respecto del 61,4% registrado el año anterior.

Informalidad laboral

Menor participación laboral y más informalidad

El informe también muestra que la tasa de actividad de las mujeres es del 52,6%, muy por debajo de la de los varones, que alcanza el 70,1%. Además, la desocupación femenina es mayor (7,4% frente a 5,9% en hombres) y la informalidad laboral también presenta una brecha: 38% en mujeres contra 35,5% en varones.

Uno de los factores que condiciona la inserción laboral femenina es la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado. Las mujeres dedican en promedio tres horas más por día al trabajo doméstico no remunerado que los hombres, lo que limita sus oportunidades en el mercado laboral.

Feminización de la pobreza y concentración de la riqueza

El estudio describe este fenómeno como una “feminización de la pobreza”, ya que la presencia femenina disminuye a medida que aumentan los niveles de ingreso. En el decil más alto de la población, las mujeres representan apenas el 37%, mientras que el 63% del sector de mayores ingresos está compuesto por varones, lo que refleja una “masculinización de la riqueza”.

Esta desigualdad también se observa en el patrimonio: las mujeres son solo el 32,8% de quienes pagan el impuesto a los Bienes Personales y el 30% de quienes tributan Ganancias, lo que evidencia una brecha significativa en la acumulación de riqueza.

Recortes en políticas de género

El informe advierte que el Presupuesto 2026 consolida el recorte de políticas públicas con perspectiva de género iniciado en 2024. Según CEPA, 7 de cada 10 programas destinados a reducir brechas de género fueron ajustados o eliminados.

Entre los retrocesos señalados se encuentran:

Reducción de ingresos en programas como la moratoria previsional (-41,7%), la Prestación Alimentar (-17,3%) y las pensiones para madres de siete o más hijos (-0,8%).

Eliminación o reducción de programas laborales orientados a mujeres, como Potenciar Trabajo, Registradas y Potenciar Inclusión Joven.

Recorte del 86,5% en programas para víctimas de violencia de género y fuerte caída en la asistencia de la Línea 144.

Desmantelamiento de la Educación Sexual Integral (ESI), con una reducción del 98% del presupuesto.

Impacto de las reformas laborales

El análisis también advierte que algunos aspectos de la reforma laboral podrían profundizar las desigualdades de género. Entre ellos se destacan:

La eliminación de la posibilidad de reincorporación laboral en casos de despido por embarazo, limitando la reparación a una indemnización.

La implementación de bancos de horas, que permiten compensar horas extras con descansos, generando mayor incertidumbre en la organización del tiempo.

El debilitamiento de la negociación colectiva, lo que podría afectar derechos como licencias extendidas por maternidad y paternidad.

La derogación de la normativa que reconocía tareas de cuidado en el teletrabajo.

En conjunto, el estudio concluye que las políticas económicas actuales profundizan desigualdades preexistentes y dejan a las mujeres en una posición de mayor vulnerabilidad económica y social, consolidando una tendencia creciente de feminización de la pobreza en Argentina.