Geología

El descubrimiento bajo el océano que recuerda a la época dorada de Hollywood

Un equipo de investigadores realizó un asombroso descubrimiento que evoca el camino de ladrillos amarillos de "El Mago de Oz", una de las películas más emblemáticas de la historia del cine

El fondo del océano Pacífico guarda secretos que parecen extraídos de las más imaginativas producciones de Hollywood. En las profundidades marinas, a más de 3.000 metros bajo la superficie, un grupo de científicos realizó un hallazgo que transportó a todos a 1939, cuando Judy Garland protagonizó una de las películas más recordadas de la historia del cine.

El buque de exploración Nautilus captó imágenes sorprendentes durante una expedición en 2022 cerca de las islas de Hawái. La misión, que buscaba estudiar la cordillera submarina Liliʻuokalani, se transformó en un momento único cuando los investigadores encontraron una antigua formación geológica que recordó a todos el famoso camino de ladrillos amarillos de "El Mago de Oz".

El descubrimiento se realizó durante una expedición submarina.

Un descubrimiento entre la ciencia y la magia

Las imágenes capturadas por el equipo del Nautilus muestran un lecho marino seco y agrietado en la cima del monte submarino Nootka. La roca volcánica presenta fracturas naturales que forman un patrón rectangular, similar a un camino pavimentado con ladrillos. Las fracturas, que forman ángulos perfectos de 90 grados, crearon un efecto visual tan impactante que las exclamaciones de asombro de los investigadores quedaron registradas en el video: "Es el camino a la Atlántida", "¿El camino de ladrillos amarillos?", "Esto es extraño", "¿Están bromeando? Es una locura".

La corteza, que parece horneada y presenta una peculiar coloración amarillenta, generó un entusiasmo particular entre el equipo científico, que observó cómo el terreno parecía tener una textura que podría desprenderse en capas, como si fuera una masa cocida al horno.

La realidad detrás de la magia del océano

El área donde se realizó este peculiar hallazgo forma parte del Monumento Nacional Marino Papahānaumokuākea, una de las zonas de conservación marina más extensas del planeta. Su superficie supera la de todos los parques nacionales de Estados Unidos combinados, aunque los científicos solo han explorado aproximadamente el 3% de su lecho marino.

Los expertos explicaron que estas formaciones son el resultado de múltiples erupciones volcánicas y los procesos de calentamiento y enfriamiento que experimentó la roca. A pesar de encontrarse a una profundidad considerable, el aspecto seco y agrietado del terreno creó una ilusión que cautivó tanto a los investigadores como al público que siguió la expedición a través de las transmisiones en vivo del Nautilus.