El popular Niño del Aconcagua fue trasladado al Museo Cornelio Moyano
El traslado de la ofrenda inca del Niño del Aconcagua al Museo Cornelio Moyano se concretó el último sábado, marcando un hito en el proceso de reparación histórica con las comunidades originarias. El procedimiento, realizado por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Subsecretaría de Cultura —dependiente del Ministerio de Educación, Cultura, Infancia y DGE de Mendoza—, contó con la colaboración del Conicet, Infraestructura Escolar y representantes de pueblos vinculados al Camino Ancestral Qhapaq Ñan.
La iniciativa forma parte del Proyecto Preliminar Master Plan, elaborado tras años de diálogo intercultural. En esta primera etapa, los restos del niño —hallado en 1985 a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar— fueron trasladados desde el Conicet al museo, donde descansarán sin exhibición pública, bajo condiciones de conservación térmica, biológica y ambiental controladas. La sala de guarda, denominada Gualtach Caye, cuenta con acceso restringido y un laboratorio de investigación especialmente diseñado.
El acto comenzó a las 5 de la mañana con una ceremonia indígena en las instalaciones del Conicet y continuó con una procesión custodiada por la Policía de Mendoza hasta el museo. En los jardines del Moyano, comunidades originarias realizaron un ritual con pluma de cóndor, símbolo espiritual del retorno.
El subsecretario de Cultura, Diego Gareca, celebró el trabajo conjunto entre las instituciones y las comunidades, calificando la jornada como un día histórico para Mendoza y su cultura. Por su parte, el representante de Conicet, Walter Manucha, destacó la trascendencia internacional del hecho, mientras que la directora de Patrimonio, Cristina Sonego, valoró el esfuerzo colaborativo que permitió un tratamiento ético, respetuoso y conforme a la cosmovisión indígena.
Finalmente, Noemí Mimí Jofré, referente de la comunidad Xumec Huarpe, expresó con emoción: Hoy es un gran paso. Esperamos que pronto el niño pueda descansar en paz al pie del Aconcagua, su morada sagrada.