ANUAL

El precio de la carne vacuna se disparó 70% y cambian los hábitos de consumo en Mendoza

Con cortes que superan los $20.000 por kilo, muchas familias reducen la compra de carne vacuna y optan por alternativas más económicas.

Comprar carne vacuna se volvió cada vez más difícil para muchas familias mendocinas. Con precios que ya superan los $20.000 por kilo en algunos cortes, el producto acumuló aumentos cercanos al 70% en el último año, muy por encima de la inflación.

El encarecimiento del alimento impactó directamente en los hábitos de consumo. Frente a los altos precios, muchos hogares comenzaron a reducir la compra de carne vacuna y reemplazarla por proteínas más económicas, como el cerdo y el pollo.

El cambio ya se refleja en el mercado local. Comerciantes del sector cárnico aseguran que las ventas de carne vacuna cayeron y que el movimiento en carnicerías y frigoríficos se volvió más lento en comparación con años anteriores.

 

Caída del consumo

Desde el sector explican que el aumento sostenido del precio generó un cambio claro en la forma de comprar carne. Cada vez más consumidores optan por alternativas que permiten mantener el consumo de proteínas sin afectar tanto el presupuesto familiar.

Esta caída en la demanda también impacta en toda la cadena productiva. Frigoríficos reducen el nivel de faena y los comercios enfrentan mayores dificultades para sostener la actividad, en un contexto de altos costos operativos.

A los precios del producto se suman otros gastos que deben afrontar las carnicerías, como energía, alquileres, salarios e impuestos, lo que complica aún más el escenario para el sector.

La inflación y el impacto en los alimentos

Los datos oficiales también reflejan la presión de los precios sobre los alimentos. A nivel nacional, la inflación de febrero fue del 2,9%, mientras que en Mendoza alcanzó el 2,5%, según mediciones oficiales.

En ambos casos, el rubro Alimentos y bebidas se ubicó entre los que más aumentaron. En la provincia, este segmento registró una suba del 3,7% mensual, mientras que a nivel nacional fue del 3,3%.

Dentro de ese grupo, el apartado “Carnes y derivados” mostró subas importantes en los últimos meses, aunque el aumento de la carne vacuna fue incluso mayor que el promedio del sector.

El avance del cerdo y el pollo

El encarecimiento de la carne vacuna impulsó el crecimiento del consumo de carne porcina y aviar, que mantienen precios considerablemente más bajos.

Actualmente, un kilo de carne vacuna blanda puede ubicarse entre $18.000 y $20.000, mientras que un corte similar de cerdo ronda los $8.000. En el caso del pollo, el cuarto trasero congelado se consigue cerca de $4.500 por kilo y alrededor de $6.000 en su versión fresca.

Esta diferencia de precios llevó a que muchas familias combinen distintos tipos de carne en su alimentación para sostener el consumo de proteínas sin aumentar demasiado el gasto mensual.

Récord de consumo de cerdo

La tendencia también se reflejó en los datos nacionales. Durante 2025, el consumo de carne de cerdo alcanzó 18,9 kilos por habitante al año, el nivel más alto desde que existen registros.

El crecimiento del sector también estuvo acompañado por récords de producción y faena, con más de 8,5 millones de cabezas procesadas y una producción superior a 812 mil toneladas.

En este contexto, el cambio en los hábitos alimentarios parece consolidarse. La combinación de precios elevados en la carne vacuna y alternativas más económicas impulsa una transformación gradual en la dieta de los argentinos, que cada vez incorporan más cerdo y pollo en su mesa diaria.