SITUACIÓN ALARMANTE

El trabajo infantil crece en Mendoza con la crisis: más niños en la venta ambulante y limpieza

La pobreza obliga a más niños y adolescentes a realizar tareas de supervivencia en la calle y en sus hogares, mientras disminuye el trabajo infantil formal. Las zonas rurales y la vulnerabilidad económica agravan la situación.

La pobreza creciente impulsa a más niños y adolescentes a trabajar para ayudar a sus familias, especialmente en actividades de venta ambulante, limpieza de vidrios y la elaboración de alimentos para la venta callejera.

Esta realidad afecta principalmente a los menores en zonas rurales, donde el trabajo infantil es más frecuente y las niñas suelen asumir más tareas domésticas y de cuidado. En las áreas urbanas, aunque menor, también se registra un porcentaje importante de niños que realiza actividades laborales.

 

En Mendoza, aproximadamente 6 de cada 100 niños y adolescentes están en riesgo de trabajo infantil, un fenómeno vinculado directamente a la pobreza, el hacinamiento y la falta de acceso a servicios de cuidado y educación.

Aunque la ley prohíbe el trabajo para menores de 16 años, la realidad demuestra que esta práctica persiste, especialmente en contextos de vulnerabilidad socioeconómica. Por eso, desde organismos públicos y organizaciones sociales se trabaja en la prevención, la concientización y la creación de espacios seguros para los niños.

Cinco departamentos de Mendoza presentan un riesgo alto de trabajo infantil, principalmente aquellos con mayor población rural y necesidades básicas insatisfechas, donde además crece la deserción escolar.

Combatir esta problemática requiere un enfoque integral que atienda las causas estructurales y promueva la protección de los derechos de la infancia.