En la Misa Crismal, el papa afirmó que "el bien no puede provenir de la prepotencia"
En la celebración del Jueves Santo, el papa León XIV encabezó la Misa Crismal en el Vaticano y centró su mensaje en el sentido de la misión cristiana, a la que definió como una respuesta frente a la "ocupación imperialista del mundo".
En su homilía, el pontífice afirmó que es "prioritario" recordar que "el bien no puede provenir de la prepotencia", tanto en el plano pastoral como en el social y político, y remarcó la necesidad de recuperar el sentido original del mensaje cristiano.
El Papa reconoció que, en ocasiones, la misión fue desvirtuada por "lógicas de dominio", que calificó como "extrañas a la vía de Jesucristo". Frente a ello, sostuvo que el verdadero amor cristiano "está desarmado" y no necesita exhibición ni poder.
En esa línea, expresó que "la cruz es parte de la misión" y explicó que ese camino, aunque exigente, también es transformador. "La ocupación imperialista del mundo se ve interrumpida desde dentro", afirmó, al tiempo que indicó que la violencia queda "desenmascarada".
Unidad, servicio y compromiso
Durante la celebración, el Papa remarcó que la misión cristiana "nunca rompe la unidad", y que debe vivirse en comunión. En ese sentido, vinculó el inicio del Triduo Pascual con un llamado a atravesar las dificultades sin evadirlas.
"De cuántas resurrecciones somos testigos también nosotros, cuando nos entregamos al servicio", expresó, al destacar el valor del compromiso cotidiano de los fieles.
La Misa Crismal, que forma parte de las celebraciones centrales del Jueves Santo, incluye la bendición de los óleos utilizados en los sacramentos y la renovación de las promesas sacerdotales.