DURAS PENAS

Fueron condenados los presos más peligrosos de Almafuerte, por un brutal motín carcelario

Cuatro reclusos de alta peligrosidad, entre ellos el popular “Tanga” Gómez, recibieron penas de 10 años de prisión por haber liderado un violento motín en el penal de Almafuerte, ocurrido en mayo de 2023. El juicio se realizó bajo estrictas medidas de seguridad en el Polo Judicial Penal.

Bajo un fuerte operativo de seguridad, la Justicia mendocina dictó este martes una importante condena contra cuatro internos del penal de Almafuerte, considerados entre los más peligrosos del sistema carcelario provincial. Los acusados fueron encontrados culpables de haber protagonizado un violento motín ocurrido hace dos años y medio dentro de la cárcel de Cacheuta.

El tribunal, encabezado por el juez Ariel Spektor, impuso a cada uno 10 años de prisión como coautores de secuestro coactivo agravado, tal como lo solicitó el fiscal Sebastián Capizzi en sus alegatos finales. El proceso judicial se desarrolló durante varias jornadas —el 1, 3, 7 y 21 de octubre— en el Polo Judicial Penal, donde los acusados fueron trasladados bajo un fuerte dispositivo policial.

 

Entre los condenados sobresale Omar “Tanga” Gómez (41), un delincuente de alto perfil que cumple prisión perpetua por el asalto a un camión de caudales en un hipermercado de Godoy Cruz en 2012. También fueron condenados Héctor Damián Mercado (36), responsable de un asesinato durante un robo en 2009; Pablo Daniel Morales (48), con una pena de 24 años por múltiples robos agravados y amenazas; y Ricardo Federico Cortez (38), sentenciado en 2022 por un robo agravado.

El violento episodio que derivó en la nueva condena tuvo lugar el 24 de mayo de 2023, alrededor de las 14 horas, cuando los internos participaban de una clase en el sector educativo del penal. Durante un breve recreo, los cuatro tomaron como rehenes a un agente penitenciario de 50 años y a un docente de 33, amenazándolos con un arma blanca casera. “Esto es una toma de rehenes. No hagas nada o te sacamos los pulmones y los ojos”, advirtieron mientras mantenían cautivas a las víctimas durante casi cinco horas.

El reclamo de los reclusos apuntaba a mejoras en sus condiciones de detención. Tras extensas negociaciones, el motín finalizó sin heridos de gravedad, aunque el efecto psicológico fue devastador: el agente penitenciario renunció al Servicio Penitenciario, y el profesor continúa bajo tratamiento psicológico.