Importaciones, precios y trabajo: el cruce del Gobierno con la industria textil
La tensión entre el Gobierno de Javier Milei y el sector textil volvió a escalar en las últimas horas, luego de duras declaraciones de funcionarios nacionales a favor de las importaciones como vía para bajar los precios de la indumentaria. Las frases generaron un fuerte rechazo entre empresarios y referentes del rubro, que atraviesa una profunda crisis productiva y laboral.
El primer cuestionamiento llegó de boca del ministro de Economía, Luis Caputo, quien el lunes pasado, en una entrevista radial, criticó sin rodeos a la industria local. Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo, afirmó, al ser consultado sobre uno de los sectores más golpeados por la recesión y la caída del consumo.
Las declaraciones impactaron en un contexto delicado para la actividad. Según cifras del propio sector, la cadena textil e indumentaria perdió entre 16.000 y 17.700 puestos de trabajo registrados, lo que representa una caída de entre el 13% y el 15% del empleo total. Además, más de 500 empresas cerraron o dejaron de operar formalmente, lo que equivale a la desaparición de entre el 8% y el 10% del entramado productivo.
Desde la industria atribuyen la crisis a la fuerte retracción del consumo y al cambio en los hábitos de compra, con un crecimiento acelerado de plataformas internacionales de bajo costo como Shein y Temu, además del turismo de compras en países como Chile y Brasil.
Caputo, sin embargo, defendió la apertura comercial y sostuvo que el sector textil fue protegido durante muchísimos años, mientras millones de argentinos pagaron la ropa y el calzado dos, tres, cuatro y hasta diez veces más caros que en el resto del mundo.
La frase de Adorni que encendió la polémica
La discusión sumó un nuevo capítulo este martes con declaraciones del vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien profundizó las críticas durante una entrevista televisiva. Comprás un jean en Argentina y te cuesta, pongamos números hipotéticos, 100 dólares. Importarlo le cuesta 25. Entonces dejás de comprarlo acá. Explicame: ¿dónde se pierden los puestos de trabajo?, lanzó al aire.
La frase dejó varios segundos de silencio en el estudio y rápidamente se viralizó en redes sociales, alimentando el malestar del sector.
La respuesta no tardó en llegar. El presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, acusó al Gobierno de eludir los problemas estructurales. Se convirtieron en parte de la casta, porque no resuelven los temas de fondo y buscan siempre el camino corto, disparó.
Drescher también cuestionó personalmente al ministro de Economía: No compra ropa porque en Argentina es cara, tampoco compra autos, ni Big Mac, ni aceite de oliva, ni neumáticos. No va al supermercado porque la comida argentina ya es más cara que en Europa.
En la misma línea, el diseñador Benito Fernández expresó su malestar: No está bueno que nos traten de ladrones.
Mientras tanto, el debate por la apertura comercial suma nuevos actores. Mercado Libre denunció días atrás a la plataforma china Temu por competencia desleal y publicidad engañosa, en medio del boom de compras al exterior y el creciente ingreso de productos importados que desafían a la industria nacional.