La CGT afina detalles para el paro general contra el Gobierno, mientras la UTA se distancia
La Confederación General del Trabajo (CGT) avanza con los preparativos para el paro general previsto para el jueves 10 de abril. La medida, que se extenderá por 36 horas, comenzará el miércoles con una movilización encabezada por organizaciones de jubilados frente al Congreso de la Nación.
Será el tercer paro nacional que enfrentará el Gobierno de Javier Milei, esta vez centrado en el rechazo a la política económica y los topes a las paritarias. Desde la CGT apuntan a visibilizar el descontento frente al ajuste fiscal, la caída del poder adquisitivo y la situación de los sectores más vulnerables.
Sin embargo, el escenario de unidad sindical vuelve a mostrar fisuras. La Unión Tranviarios Automotor (UTA), el gremio que representa a los choferes del transporte público, no acompañaría la medida de fuerza. Aunque oficialmente se menciona como motivo la conciliación obligatoria vigente en el conflicto con las cámaras empresarias, también pesan las diferencias políticas entre la conducción del gremio y la cúpula de la CGT.
La decisión de la UTA genera malestar en el resto de la central, ya que su ausencia tendría un impacto directo en el alcance de la protesta, especialmente en las grandes ciudades. En sectores gremiales deslizan que podría haber negociaciones entre el sindicato y el Ejecutivo para asegurar beneficios particulares en futuras paritarias.
Con todo, la CGT ratificó el esquema de acción previsto. La jornada del miércoles comenzará con la marcha de los jubilados, y el jueves se concretará el paro general. La manifestación tendrá una fuerte presencia frente al Congreso, en coincidencia con la agenda legislativa que podría debatir reformas laborales impulsadas por el oficialismo.