SIN PUESTOS DE TRABAJO

La confianza industrial mejora, pero el empleo sigue congelado

El ICE del Indec registró en octubre su primera suba en seis meses, aunque aún se mantiene en terreno negativo. Pese al leve repunte en las expectativas, más del 80% de las industrias no prevé cambios en su plantilla y sólo el 3,4% piensa contratar personal al inicio del verano.

La industria manufacturera mostró en octubre su primera mejora en medio año en el clima empresario, aunque esa recuperación todavía no alcanza para impulsar nuevas contrataciones. El Indicador de Confianza Empresarial (ICE), elaborado por el Indec para evaluar expectativas de ventas, stocks, situación financiera y producción, cerró el mes en -22,8 puntos.

Pese a continuar en terreno negativo, el dato supone un leve avance respecto de septiembre, cuando el registro había sido de -23,2.

Un alivio moderado en las expectativas

La encuesta del organismo reflejó señales de mejora vinculadas a la inflación, la demanda interna y la situación general de los negocios. En cuanto a la producción prevista para el trimestre noviembre-enero, las proyecciones se mantuvieron prácticamente sin cambios:

El 13,3% espera un aumento.

El 22,5% anticipa una caída.

El 64,3% no prevé variaciones.

industria nacional

El empleo, en pausa

La mejora en la confianza no alcanzó al mercado laboral industrial. Solo el 3,4% de los empresarios planea contratar personal al inicio del verano, mientras que el 16,5% proyecta reducir personal. Más del 80% prevé mantener su estructura sin cambios.

Este freno está relacionado con un escenario aún frágil. Las compañías reportaron bajas en ventas, dificultades financieras y una reducción de stocks hacia noviembre. Entre los factores que más condicionan la actividad se destacan la debilidad de la demanda interna —mencionada por la mitad de los industriales encuestados—, la competencia de productos importados y la incertidumbre macroeconómica.

Cautela en un contexto todavía adverso

Si bien el repunte del indicador aporta cierto alivio, no modifica el panorama general de prudencia que atraviesa la industria. Las decisiones de inversión y contratación permanecen contenidas en un contexto económico que aún no ofrece señales firmes de recuperación.