PANORAMA COMPLICADO

La difícil independencia: cuatro de cada diez jóvenes no pueden alquilar un techo propio

La dificultad para acceder a un techo propio alcanza al 39% de los jóvenes argentinos, afectados por empleos inestables y alquileres que consumen hasta la mitad de sus ingresos.

Vivir de manera independiente se ha vuelto un privilegio cada vez más lejano para los jóvenes en Argentina. En 2025, cuatro de cada diez personas entre 25 y 35 años no logró emanciparse, lo que representa aproximadamente 1,8 millones de jóvenes que continúan viviendo en el hogar familiar, principalmente por los altos costos de los alquileres.

El problema no se reduce a una sola causa. La combinación de empleos inestables, salarios bajos y alta informalidad laboral dificulta la autonomía. La desocupación juvenil duplica a la del grupo que sí logró mudarse, y quienes trabajan ganan en promedio un 10% menos que el conjunto de la población económicamente activa. La informalidad afecta al 36% de este segmento.

En este contexto, los jóvenes deben destinar al menos la mitad de sus ingresos mensuales al pago de alquileres y servicios, una carga que hace inviable cualquier proyecto de autonomía. La tendencia se profundiza año tras año: la emancipación juvenil retrocede, aumenta la población inquilina y acceder a una vivienda propia se convierte en un objetivo casi inalcanzable.

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Disparidad regional

Las dificultades para independizarse afectan con mayor fuerza a algunas regiones. El Norte Grande y el Gran Buenos Aires presentan las tasas más altas de no emancipación, con provincias como Santiago del Estero (64,8%), Salta (63,7%) y Catamarca (56,4%) entre las más afectadas. En cambio, otras jurisdicciones muestran cifras más bajas, aunque persisten problemas estructurales: Ciudad de Buenos Aires (24,8%), Mendoza (38,2%) y Entre Ríos (37,3%).

Ingresos y empleo

El acceso a un empleo estable sigue siendo clave para la independencia, aunque no suficiente. La desocupación juvenil alcanza el 10,1% entre quienes no se emanciparon, el doble que el promedio de quienes sí lo lograron. La participación en trabajos autónomos aumenta entre los emancipados, mientras que la informalidad permanece alta en el resto.

Los ingresos de los jóvenes continúan rezagados: ganan un 10% menos que el promedio general, y quienes logran independizarse perciben aproximadamente el doble que quienes permanecen en el hogar familiar. Los que aún estudian tienen el doble de probabilidades de no haber podido mudarse.

Alquileres fuera de alcance

El incremento de los alquileres y los servicios públicos agrava la situación. En 2025, los alquileres superaron la inflación general en todas las regiones del país: en el Gran Buenos Aires subieron un 70,8% frente al 31,7% de inflación, mientras que en la Patagonia el aumento alcanzó el 120,3% contra 32,9% de inflación. Este fenómeno obliga a los jóvenes a destinar entre el 60% y el 100% de sus ingresos al pago del techo, y muchos deben asumir más de un trabajo para cubrir sus gastos básicos.

Una generación postergada

La postergación de la emancipación no es una elección individual, sino una consecuencia directa del contexto económico y habitacional. Con salarios insuficientes, empleos inestables y alquileres que absorben gran parte de los ingresos, millones de jóvenes argentinos se ven privados del derecho a vivir solos y construir su autonomía. La vivienda se consolida así como uno de los principales desafíos sociales y económicos para esta generación.