INVESTIGACIÓN

La muerte en Wabi: qué pudo haber ocurrido y las horas que deberá reconstruir la Justicia

El joven de 18 años se descompensó pasadas las 4, luego de haber compartido varias horas con amigos. Fue asistido por un médico y el Servicio de Emergencias Coordinado intentó reanimarlo durante aproximadamente 45 minutos. La autopsia y los estudios toxicológicos serán decisivos para conocer qué provocó su muerte.

La crónica más sencilla puede resumirse en pocas palabras: un joven entró a bailar, comenzó a sentirse mal y murió dentro de un boliche. Sin embargo, entre esos tres momentos existe una secuencia de varias horas que ahora deberá ser reconstruida con precisión.

El joven tenía 18 años. Según los primeros datos incorporados a la investigación, se había reunido con amigos alrededor de las 18 del viernes para observar el partido de la Selección argentina. Después cenaron, consumieron bebidas alcohólicas y cerca de las 2 ingresaron al boliche Wabi, ubicado sobre la lateral del Acceso Sur.

Pasadas las 4, el muchacho comenzó a sentirse mal y sufrió una descompensación. Primero fue atendido por un médico que se encontraba en el establecimiento. Posteriormente intervino una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado. Los profesionales realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar  y utilizaron un desfibrilador durante unos 45 minutos, pero no consiguieron revertir el cuadro.

La Fiscalía de Homicidios dispuso que los amigos prestaran declaración y ordenó la realización de la autopsia y de estudios toxicológicos. Hasta este sábado por la tarde no se había informado oficialmente una causa de muerte ni un resultado preliminar de las pericias.

El paro fue el final, pero todavía no se conoce la causa

Uno de los errores más frecuentes ante una muerte de estas características es confundir el mecanismo final con la causa. Que una persona haya necesitado reanimación significa que sufrió un paro cardiorrespiratorio, pero eso no explica qué provocó que el corazón dejara de funcionar.

El uso de un desfibrilador tampoco permite afirmar, por sí solo, que el joven haya sufrido un infarto. Los equipos de emergencia se utilizan frente a un paro para analizar y, cuando corresponde, intentar corregir determinados ritmos cardíacos. Existen otros ritmos que no responden a una descarga eléctrica.

Por eso será fundamental conocer qué registró el monitor durante la asistencia: si existió una arritmia, si el corazón dejó de tener actividad eléctrica o si el paro pudo haber sido consecuencia de un problema respiratorio, metabólico o toxicológico.

Investigan si la ingesta de alcohol habría sido el detonante - Ilustración IA

Haber consumido alcohol es un dato, pero todavía no es una explicación

La investigación inicial indica que el joven había consumido bebidas alcohólicas antes de ingresar al boliche y que continuó bebiendo dentro del local. Ese antecedente es relevante, pero no alcanza para asegurar que murió por una intoxicación alcohólica.

Una sobredosis de alcohol puede afectar las zonas del cerebro que controlan la respiración, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal. También puede producir pérdida de conciencia, vómitos, convulsiones, dificultad respiratoria y aspiración del contenido gástrico.

Pero para determinar si eso ocurrió será necesario conocer la cantidad y el tipo de bebidas ingeridas, el tiempo durante el cual fueron consumidas, el nivel de alcohol en sangre y si existió alguna combinación con medicamentos u otras sustancias.

En otras palabras: el alcohol podría haber sido la causa, un factor que agravó otro problema o simplemente un elemento presente durante la noche. En este momento, cualquiera de esas posibilidades continúa abierta.

Una falla cardíaca inesperada también debe ser investigada

Una persona joven y aparentemente saludable puede sufrir un paro cardíaco por una enfermedad desconocida hasta ese momento. Algunas alteraciones eléctricas o estructurales del corazón no provocan síntomas claros y pueden manifestarse por primera vez mediante una arritmia grave.

La muerte súbita cardíaca puede presentarse de manera inesperada y, en algunos casos, relacionarse con patologías congénitas o hereditarias. Entre ellas aparecen determinadas miocardiopatías y trastornos del sistema eléctrico del corazón.

La autopsia deberá observar especialmente el corazón, los pulmones, las vías respiratorias y el cerebro. También tendrá que descartar traumatismos, asfixia, aspiración, enfermedades previas o cualquier otro proceso que pueda explicar el desenlace.

Si el examen anatómico no encuentra una causa evidente, los estudios microscópicos, toxicológicos y eventualmente genéticos pueden adquirir mayor importancia.

Los minutos que deberán quedar establecidos

Los datos conocidos indican que hubo asistencia médica y una reanimación prolongada. Eso no permite afirmar que existió una demora ni tampoco descartar que haya ocurrido. Para evaluar correctamente el procedimiento será necesario establecer una cronología exacta.

La investigación deberá precisar a qué hora el joven manifestó los primeros síntomas, si pudo comunicar qué sentía, cuándo perdió el conocimiento, en qué momento comenzaron las maniobras de RCP, cuándo se solicitó la ambulancia y cuánto tiempo demoró en llegar.

También será importante saber si antes de caer presentó dolor en el pecho, falta de aire, palpitaciones, vómitos, convulsiones, confusión o una pérdida repentina de la conciencia. Esos detalles pueden orientar a los médicos forenses hacia un origen cardíaco, respiratorio, neurológico o toxicológico.

Las declaraciones de sus amigos serán centrales para reconstruir las horas anteriores. También podrían aportar información las cámaras del establecimiento, los registros médicos de la asistencia y todos los elementos que permitan conocer qué ocurrió desde el primer síntoma hasta el inicio de la reanimación.

La respuesta no está todavía en el boliche, sino en las pericias

La muerte se produjo dentro de Wabi y, por esa razón, el establecimiento forma parte inevitable de la investigación. Sin embargo, el lugar donde ocurrió el fallecimiento no determina necesariamente su causa.

Con los datos disponibles, no existe fundamento para afirmar que el joven murió exclusivamente por haber bebido, por una sustancia determinada, por una enfermedad cardíaca o por una falla en la atención. Todas esas afirmaciones serían prematuras.

La autopsia podrá ofrecer una primera explicación anatómica. La toxicología deberá indicar qué sustancias estaban presentes y en qué concentraciones. Las declaraciones reconstruirán la conducta y los síntomas del joven durante sus últimas horas.

Hasta que esos resultados aparezcan, existe una sola certeza: una salida entre amigos terminó con la muerte inesperada de un joven de apenas 18 años. Todo lo demás deberá ser probado.