La tragedia en Bahía Blanca, un desastre natural y una catástrofe social explicados por la ciencia
Las recientes inundaciones en Bahía Blanca han dejado graves consecuencias, pero ¿cómo se explica este fenómeno desde la ciencia? Según la geografía, una inundación se clasifica como una catástrofe, no como un desastre natural, ya que intervienen factores sociales y urbanísticos que exceden el mero fenómeno climático.
Las lluvias que provocaron esta catástrofe son, en sí mismas, un fenómeno natural extremo, al superar ampliamente los parámetros normales. Marta Bernabeu, geógrafa de la Universidad Nacional de Cuyo, explica al medio: "En Bahía Blanca, el promedio mensual de lluvias no llega a 75 mm, pero en esta ocasión cayeron 300 mm en un solo día. Es una cantidad excepcional si se compara con el promedio de un año en Mendoza, que es de 200 mm".
Sin embargo, estos fenómenos se convierten en catástrofes cuando las condiciones económicas, sociales y de infraestructura no permiten un drenaje adecuado del agua. Paula Andrea Zapperi, Doctora en Geografía del CONICET, ya advertía en 2012 sobre las problemáticas hidroambientales de Bahía Blanca. Según su tesis, la ciudad se encuentra en la cuenca baja de dos cursos de agua, el canal Maldonado y el arroyo Napostá, lo que la convierte en una zona propensa a inundaciones. Zapperi señaló que la falta de pavimentación, la erosión de calles y los sistemas de desagüe sin mantenimiento agravan la situación.
Según explica Bernabeu, estos fenómenos extremos están vinculados al cambio climático, consecuencia del calentamiento global. El aumento de temperatura desequilibra el clima y los ecosistemas, intensificando y haciendo más frecuentes este tipo de eventos. En Mendoza los aluviones y el viento Zonda, que cada año generan un gran impacto, caída de arboles, destrucción de viviendas, entre otras consecuencias se profundizarán por los desordenes climáticos.
En definitiva, la tragedia en Bahía Blanca no es solo un fenómeno natural, sino el resultado de una combinación de factores climáticos extremos y vulnerabilidades sociales y urbanas, un llamado de atención sobre la necesidad de planificación y prevención ante un clima cada vez más impredecible.