La venta de pan se desplomó en las provincias y ya cerraron más de 2.000 locales
Las panaderías enfrentan una profunda crisis: en el primer trimestre de 2026, las ventas cayeron hasta un 45%, acumulando tres años consecutivos de bajas sostenidas. La falta de recuperación del consumo y el aumento constante de los costos de insumos y servicios llevaron al cierre de más de 2.000 panaderías, afectando directamente a unos 15.000 trabajadores.
A pesar de las subas en harina, azúcar y electricidad, los precios del pan se mantienen congelados desde hace seis meses. Actualmente, el kilo de pan se vende a 2.800 pesos en barrios populares, 3.500 en centros urbanos y 5.000 en Capital Federal. Las facturas también registran aumentos: la docena cuesta entre 7.000 y 9.000 pesos en barrios populares, 11.000 en centros comerciales y más de 15.000 en la capital.
El ajuste del consumo se refleja en la compra por unidad o media docena, priorizando los productos más accesibles. En muchas panaderías, los clientes combinan compras de pan recién hecho con sobras del día anterior, debido a la limitación del poder adquisitivo.
Los aumentos mensuales de insumos varían entre 1,5% y 3%, mientras que los servicios básicos como luz y gas subieron 2,5% y 1%, respectivamente. Esto obliga a los panaderos a vender el pan producido al día siguiente para evitar pérdidas.
La situación no se limita a la zona metropolitana: distintas regiones del país, como el norte, también muestran fuertes caídas en la demanda. Ante este escenario, los gremios y cámaras panaderas recomiendan mantener los precios actuales y enfocarse en la eficiencia para sostener la actividad.