DE MENDOZA AL MUNDO

Laur, la marca de aceite de oliva que lleva el prestigio mendocino al nivel global

Fundada en Maipú, la empresa combina historia, calidad y sostenibilidad para conquistar los mercados más exigentes. La marca se ha consolidado como referente de la industria, logrando premios internacionales y generando impacto en la economía local.

Mendoza no solo es reconocida por sus vinos de excelencia, sino también por su producción de aceite de oliva, donde la marca Laur se ha consolidado como un referente de calidad y prestigio a nivel nacional e internacional. Fundada en el departamento de Maipú, esta emblemática empresa ha sabido combinar tradición e innovación para posicionarse como una de las mejores del mundo.

 

En los últimos años, Laur ha sido galardonada en múltiples certámenes internacionales, destacándose en el prestigioso ranking "World's Best Olive Oils". Su compromiso con la excelencia y la sostenibilidad ha permitido que el aceite de oliva mendocino sea reconocido por su calidad, su sabor inigualable y sus propiedades saludables.

Carlos Saez, gerente de Laur, explicó: "la sostenibilidad es un pilar fundamental en la filosofía de Olivícola Laur. No solo porque es una tendencia creciente en la industria, sino porque estamos convencidos de que producir de manera responsable nos permite obtener un aceite de oliva virgen extra superior y contribuir al cuidado del medio ambiente".

El éxito de Laur no solo enorgullece a Mendoza, sino que también impulsa la industria olivícola argentina, generando empleo y promoviendo el desarrollo regional. La empresa apuesta por el trabajo local y la producción sustentable, cuidando cada detalle en el proceso de elaboración para garantizar un producto de primer nivel.

En Laur creemos que la excelencia y la sustentabilidad van de la mano, y que nuestro compromiso con el planeta es tan importante como nuestra pasión por hacer el mejor aceite de oliva del mundo.

En un contexto donde el mercado global valora cada vez más la calidad y el origen de los productos, Laur se destaca como un símbolo de identidad mendocina, llevando el nombre de la provincia a lo más alto del mundo gourmet. Sin duda, un motivo de orgullo para toda la región.

-La sostenibilidad y la producción sustentable son temas clave en la industria actual ¿Cómo implementa Laur estos valores en su proceso de elaboración y qué impacto han tenido en la calidad del producto?

-Carlos Saez: En primer lugar, apostamos por un manejo eficiente del agua, utilizando sistemas de riego por goteo que optimizan el recurso hídrico en nuestros olivares. Además, el residuo de la molienda de aceitunas se reutiliza como fertilizante natural, promoviendo un modelo de economía circular dentro de nuestra producción.

También hemos implementado el uso de energías renovables en nuestra planta, reduciendo la huella de carbono de nuestros procesos. Y, en términos de biodiversidad, fomentamos la convivencia de los olivares con otras especies autóctonas, manteniendo el equilibrio del ecosistema.

Todo esto no solo tiene un impacto positivo en el medio ambiente, sino que se traduce en un aceite de oliva más puro y de mejor calidad. Un suelo saludable y un cultivo equilibrado generan frutos con mayor concentración de antioxidantes y polifenoles, lo que nos permite obtener aceites con perfiles organolépticos más intensos y beneficios para la salud.

-Laur ha sido reconocida a nivel internacional en múltiples ocasiones ¿Cuáles son los principales desafíos y estrategias que han permitido a la marca destacarse en un mercado tan competitivo?

-Carlos Saez: Desde nuestros inicios, en Olivícola Laur hemos asumido el desafío de combinar tradición e innovación para producir aceites de oliva extra virgen de la más alta calidad. El mercado del aceite de oliva es extremadamente competitivo y está dominado por grandes productores, por lo que destacarse requiere un compromiso absoluto con la excelencia.

Uno de los principales desafíos ha sido mantener la consistencia en la calidad del producto, lo que logramos mediante una selección rigurosa de las mejores aceitunas, un proceso de extracción en frío con tecnología de punta y un equipo de profesionales altamente capacitados.

Además, nuestra estrategia ha estado enfocada en la diferenciación. No solo producimos aceites de oliva premium, sino que también buscamos innovar con ediciones limitadas, blends exclusivos y productos que realcen la identidad de Mendoza como tierra olivícola. A esto se suma nuestra fuerte presencia en competencias internacionales, que nos ha permitido validar nuestro estándar de calidad y posicionarnos entre los mejores del mundo.

Otro factor clave es la trazabilidad y el respeto por el terroir. Entendemos que un gran aceite de oliva comienza en el campo, por eso trabajamos con prácticas agrícolas sostenibles y buscamos siempre perfeccionar cada eslabón de la cadena productiva.