Oro en montaña rusa: máximos históricos y caídas abruptas sacuden a los inversores
El precio del oro alcanzó a fines de enero un máximo histórico cercano a 5.595 dólares la onza, pero la euforia duró poco: en cuestión de días, el metal amarillo registró caídas de hasta 10%, generando incertidumbre entre los inversores.
La volatilidad responde a una combinación de factores: las tensiones geopolíticas, el debilitamiento del dólar estadounidense, los aranceles comerciales y la incertidumbre económica global. A pesar de su carácter de activo de refugio, el oro no genera ingresos como las acciones o los bonos, por lo que su demanda se dispara en períodos de riesgo y crisis.
En 2025, el oro acumuló ganancias históricas gracias a un aumento de la inversión vía ETF, al interés de los bancos centrales y a la búsqueda de cobertura ante la inflación y la deuda pública récord de Estados Unidos y otros países. Sin embargo, tras alcanzar niveles parabólicos, las tomas de ganancias provocaron fuertes retrocesos que afectaron también a la plata.
A pesar de la volatilidad, los analistas prevén que la demanda por oro seguirá firme en 2026, con proyecciones que podrían llevar el precio nuevamente cerca de los 5.000 a 6.300 dólares la onza hacia fin de año. La combinación de inestabilidad financiera global y compras estratégicas de bancos centrales continúa consolidando al oro como un refugio seguro y un instrumento clave en carteras de inversión diversificadas.