UN CLÁSICO MENDOCINO

Otoño son cosas que inventó el amor: el himno de una estación en Mendoza

Compuesta por Jorge Sosa y Damián Sánchez en 1973, “Tonada de Otoño” se convirtió en un emblema de nuestra provincia y fue inmortalizada por Mercedes Sosa.

Las narices frías se preparan para encontrarse en un beso en plena peatonal. Las hojas secas cubren el suelo como una alfombra dorada, esperando ser pisadas por niños que juegan en la plaza. En los rincones de la ciudad, los cafés se llenan de murmullos y de historias que el viento convierte en melodías de guitarra. Es en esta época cuando Mendoza se viste de melancolía y amor, y el alma parece encontrar su ritmo en una tonada que se ha convertido en un verdadero himno de la estación: Tonada de Otoño.

Compuesta en 1973 por el músico Damián Sánchez y el poeta Jorge Sosa, esta canción nació de un instante de epifanía. Sosa, impactado por la postal de un atardecer otoñal en la terminal de micros de Mendoza, pensó en voz alta: "No es lo mismo el otoño en Mendoza". Aquella frase se transformó en versos durante su viaje en colectivo, sin saber que estaba escribiendo una de las canciones más icónicas del cancionero popular argentino. Años después, Mercedes Sosa le daría su impronta inmortal, llevándola a escenarios internacionales y grabándola en la memoria colectiva.

Para quien lo ha vivido en Mendoza, otoño son cosas que inventó el amor. Aprovechemos el otoño ahora, que calienta el corazón aunque sea de a ratos y de a poco, como diría Benedetti. Porque no hay mejor ciudad en el mundo para enamorarse que Mendoza. Porque aquí y en ningún otro lugar, el sol de marzo es dorado y besa como madre a todo aquel que tenga miedo.