Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, una efeméride proclamada por la UNESCO en 1999, con el objetivo de promover la enseñanza, lectura y escritura de la poesía a nivel mundial. Esta fecha no solo tiene como propósito visibilizar la poesía como un medio de expresión artística, sino también para reforzar la diversidad lingüística y cultural, permitiendo que lenguas y tradiciones orales, algunas en peligro de extinción, encuentren en la poesía una vía para perdurar. Este día resalta la poesía como un arte vital para la identidad de los pueblos, un medio a través del cual los individuos pueden reflexionar sobre su entorno y conectarse con su humanidad común.

El Día Mundial de la Poesía es, además, una oportunidad para revivir las tradiciones orales, aquellas que permitieron que la poesía se transmitiera de generación en generación. En todo el mundo, se organizan recitales y festivales, como el Festival Internacional "Poesía Ya!", llevado a cabo en Argentina, que reúne a miles de personas para celebrar la palabra en su forma más pura. La poesía, a lo largo de la historia, ha sido un refugio ante las adversidades, una herramienta para expresar sentimientos, deseos y reflexiones profundas sobre la vida, la naturaleza y la sociedad.

Este 21 de marzo, en el marco de la celebración del Día Mundial de la Poesía, nos gustaría compartir dos hermosos poemas de otoño, una estación que invita a la reflexión y la nostalgia. El otoño es un tiempo de transformación, de mirar hacia dentro, y estos versos nos hablan de la belleza fugaz de la naturaleza, del paso del tiempo y de los sentimientos que surgen con la llegada de la estación. A continuación, los poemas completos de Mario Benedetti y Octavio Paz, quienes, a través de sus palabras, logran capturar la esencia de esta estación:
Otoño — Mario Benedetti
Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran
ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda
aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha.

Otoño — Octavio Paz
En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...
Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.



