Polémico fallo en Mendoza: la Suprema Corte dejó sin efecto una condena por abuso sexual
La última decisión del año judicial 2025 de la Suprema Corte de Justicia generó un fuerte impacto en el ámbito judicial: por mayoría, el máximo tribunal revocó una condena penal, dictó la absolución y ordenó la libertad inmediata de un hombre que había sido sentenciado a 10 años de prisión por abuso sexual simple y con acceso carnal.
El fallo fue firmado por los jueces Dalmiro Garay y Teresa Day, quienes consideraron que la causa no reunía el grado de certeza necesario para sostener una condena en materia penal y aplicaron el beneficio de la duda razonable, tal como había solicitado la defensa.
Revisión del proceso y fallas señaladas
Al revisar el expediente, la mayoría de la Corte detectó deficiencias sustanciales en la investigación, entre ellas la ausencia de pericias psicológicas a la denunciante y problemas en la construcción probatoria del caso. Según el fallo, los relatos aportados durante el proceso mostraron variaciones en relación con la temporalidad de los hechos denunciados, lo que debilitó la consistencia de la acusación.
También se puso bajo análisis la evidencia digital incorporada durante la investigación. Para Garay y Day, ese material —principalmente capturas de conversaciones— no cumplió con los estándares mínimos de preservación, afectando su confiabilidad al tratarse de registros susceptibles de manipulación.
El peso de la retractación en el juicio
Uno de los aspectos que resultó determinante para el voto mayoritario fue la retractación de la denunciante durante el debate oral. En esa instancia, la joven afirmó que había acusado a su padre por temor a su reacción frente a una posible situación de embarazo, vinculada a una relación que mantenía en secreto.
Para la mayoría del tribunal, esa declaración introdujo un escenario de incertidumbre probatoria incompatible con una sentencia condenatoria, lo que reforzó la aplicación del principio de duda razonable.
La disidencia y la mirada opuesta
El juez Mario Adaro votó en disidencia y sostuvo que la condena debía confirmarse. Argumentó que el proceso había reunido pruebas suficientes, tanto testimoniales como digitales, entre ellas registros de búsquedas en internet y mensajes de WhatsApp relacionados con un test de embarazo.
Adaro cuestionó que el voto mayoritario no evaluara el caso desde una perspectiva de género y de niñez y adolescencia, y advirtió que la retractación no debía interpretarse como un indicio de inocencia, sino como una reacción frecuente en contextos de abuso intrafamiliar, atravesados por presiones familiares y conflictos emocionales.