ECONOMÍA POPULAR

Qué significa realmente la frase “no hay plata en la calle” y a dónde fueron los pesos

La sensación de iliquidez en los comercios y hogares no responde a la desaparición física de los billetes, sino al freno en la velocidad de circulación del dinero y al apretón monetario del Banco Central. El fin de la emisión para el déficit fiscal y el aumento de costos fijos absorbieron la capacidad de consumo.

La expresión “no hay plata en la calle” se transformó en un habito cotidiano entre comerciantes, Pymes y trabajadores para describir la caída en las ventas y la falta de circulante. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, los billetes no desaparecieron físicamente ni fueron retirados de manera masiva del mercado en forma de papel; lo que cambió de manera drástica fue la velocidad de circulación del dinero y el destino de los ingresos de los hogares.

Cuando la economía experimentaba una alta inflación acompañada de emisión monetaria constante, el dinero "quemaba" en el bolsillo: las personas buscaban desprenderse rápidamente de los pesos comprando bienes o insumos, lo que generaba una falsa sensación de abundancia y movimiento comercial constante. Al cortar la emisión para financiar al Tesoro Nacional y endurecer la política monetaria, el volumen de pesos dejó de crecer al ritmo previo, congelando esa dinámica de consumo acelerado.

 

Los factores centrales que explican a dónde fueron a parar los pesos y por qué se siente la falta de liquidez abarcan:

Redireccionamiento hacia servicios básicos: El aumento en las tarifas de servicios públicos, transporte, salud y alquileres absorbió una porción mucho mayor del presupuesto familiar. Los pesos que antes se volcaban al comercio minorista, la gastronomía o el esparcimiento ahora se destinan prioritariamente a cubrir costos fijos. Es decir se produce una transferencia de tu bolsillo al bolsillo de esas empresas)

Caída en la velocidad del dinero: Al estabilizarse los precios y subir las tasas de interés en términos reales, tanto las empresas como los ahorristas prefieren mantener los pesos depositados en el sistema financiero (plazos fijos o fondos comunes) en lugar de gastarlos de inmediato en la calle.

Absorción por el sistema bancario: Los billetes que la gente utiliza para pagar impuestos, deudas o servicios regresan a las cuentas del Banco Central o quedan encajados en los bancos comerciales, saliendo del circuito comercial informológico o presencial.

Ajuste del crédito y consumo: Con el encarecimiento de los resúmenes de las tarjetas de crédito y el límite de endeudamiento de las familias, disminuyó el uso del dinero plástico que antes financiaba el consumo diario.

 

En definitiva, la "plata" no se esfumó, sino que cambió de manos y de función: pasó de circular velozmente en el consumo masivo a quedarse estancada en el sistema financiero o canalizarse hacia el pago de gastos fijos e impuestos, dejando al comercio de cercanía sin el flujo constante de pesos que sostenía la actividad informal y minorista.