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Superávit en baja y auge importador: las claves del comercio exterior que dejó 2025

Aunque el balance fue positivo, el salto de las importaciones y el estancamiento exportador debilitaron el resultado y plantean desafíos para 2026.

El intercambio comercial argentino finalizó 2025 con saldo positivo, aunque el resultado estuvo atravesado por un fuerte crecimiento de las importaciones, que alcanzaron uno de los niveles más altos de las últimas cuatro décadas. Los datos oficiales muestran que el superávit se redujo de manera significativa respecto del año anterior y que el frente externo comenzó a evidenciar nuevas tensiones.

Durante el año, las exportaciones totalizaron cerca de US$87.000 millones, mientras que las importaciones sumaron aproximadamente US$75.800 millones. De este modo, el saldo comercial fue positivo en torno a US$11.300 millones, una cifra sensiblemente menor a la registrada en 2024, cuando el superávit había superado los US$18.000 millones.

El rasgo distintivo de 2025 fue la marcada disparidad entre exportaciones e importaciones. Mientras las ventas al exterior crecieron a un ritmo moderado, las compras externas se expandieron con fuerza, impulsadas por la apertura comercial y un tipo de cambio real que abarató los productos importados.

 

Importaciones en fuerte expansión

Las importaciones crecieron cerca del 25% interanual en valores, muy por encima del avance de las exportaciones, que apenas superó el 9%. En términos de volumen, el incremento fue aún más pronunciado, con un ingreso sostenido de bienes del exterior y un desempeño más débil de las ventas externas.

Uno de los rubros que más presionó el balance fue el de bienes de consumo, cuyas importaciones aumentaron más del 50% en el año. Electrodomésticos, productos electrónicos, textiles y bienes durables explicaron gran parte del salto, favorecidos por la eliminación de restricciones y la normalización del comercio.

China consolida su protagonismo

El crecimiento de las importaciones estuvo acompañado por un mayor peso de China como socio comercial. Las compras al país asiático se incrementaron a tasas superiores al 50%, consolidándolo como uno de los principales proveedores de bienes manufacturados y de consumo. Electrónica, maquinaria liviana y artículos para el hogar lideraron el avance.

Exportaciones con bajo dinamismo

Del lado exportador, el desempeño fue más limitado. Aunque los volúmenes mostraron cierta recuperación, los precios internacionales jugaron en contra y redujeron el ingreso de divisas. El complejo agroexportador aportó menos dólares que el año previo y las manufacturas de origen industrial no lograron compensar esa caída.

La falta de diversificación y el escaso dinamismo de las exportaciones explican buena parte de la fragilidad del superávit comercial, que se sostuvo más por factores coyunturales que por una mejora estructural.

El cierre de 2025 deja un escenario claro: el saldo comercial sigue siendo positivo, pero con bases más débiles. El avance de las importaciones, especialmente de bienes de consumo, y el creciente peso de China como proveedor plantean desafíos para el equilibrio externo.

De cara a 2026, el principal interrogante es si esta tendencia se profundizará. Si las importaciones continúan creciendo por encima de las exportaciones, el superávit podría reducirse aún más, reabriendo tensiones en un frente clave para la estabilidad macroeconómica y cambiaria.