Viajar al sur de Chile en verano: destinos elegidos y precios bajo la lupa
El sur de Chile volvió a posicionarse como una de las opciones más buscadas para las vacaciones de verano. Destinos como Pucón, Valdivia, la Región de los Lagos, Chiloé y la Carretera Austral atraen por su combinación de naturaleza intensa, ciudades ordenadas y buena gastronomía, a pocas horas de ruta desde Argentina.
Pucón se mantiene como uno de los puntos más elegidos. A los pies del volcán Villarrica, ofrece playas lacustres, termas, trekking, rafting y excursiones volcánicas, con una infraestructura turística que permite combinar aventura y descanso. En enero, los valores de alojamiento se ubican en rangos similares a los de la Patagonia argentina.
Más al sur, Valdivia se destaca por su identidad fluvial, su costanera, la gastronomía ligada al mar y una fuerte impronta cultural. La ciudad suma historia, mercados y una escena cervecera artesanal que gana protagonismo durante el verano.
La Región de los Lagos concentra algunos de los paisajes más clásicos del sur chileno. Puerto Varas y Frutillar combinan lagos, volcanes y arquitectura tradicional, mientras que la costa de Osorno y pequeñas caletas ofrecen opciones menos masivas, con playa, bosque y mar en un mismo recorrido.
Chiloé, en tanto, propone un viaje distinto, marcado por los palafitos, las iglesias de madera y una identidad cultural atravesada por mitos y tradiciones. El cruce en ferry funciona como una transición hacia un ritmo más calmo, ideal para quienes buscan desconectarse.
Más al sur, Puerto Montt y la región de Aysén abren la puerta a la Patagonia profunda. La Carretera Austral, con sus fiordos, ríos, termas y glaciares, se consolida como una de las rutas escénicas más impactantes del continente y como una alternativa para quienes priorizan naturaleza y tranquilidad.
En términos de costos, el escenario cambió respecto de temporadas anteriores. El fortalecimiento del peso chileno encareció los consumos en dólares y achicó la ventaja cambiaria para los argentinos. Si bien Chile ya no resulta tan barato como antes, los precios de alojamiento y gastronomía no se alejan demasiado de los valores de destinos patagónicos, lo que mantiene al cruce cordillerano como una opción vigente, aunque con presupuestos más ajustados y planificación previa.