Dormir con el router Wi-Fi demasiado cerca del cuerpo podría influir en la calidad del sueño, y aunque no representa un riesgo comprobado para la salud, especialistas recomiendan mantener una distancia mínima de tres metros entre el dispositivo y la cama.
El consejo surge de expertos en tecnología del consumo y neurociencias, quienes señalan que la exposición constante a señales de radiofrecuencia puede generar interferencias en el descanso en personas sensibles a estímulos tecnológicos o luminosos.
La cercanía con el router puede alterar el descanso
Según explican los especialistas, tener el router en la habitación no implica un peligro directo, ya que estos dispositivos emiten radiación no ionizante, un tipo de señal distinta a la de los rayos X o fuentes que podrían alterar estructuras celulares. Sin embargo, mantener una distancia prudente es recomendable para gestionar los niveles de exposición y evitar posibles alteraciones del sueño, sobre todo durante las horas de reposo, cuando el cuerpo permanece inmóvil y en contacto prolongado con la señal.

La distancia sugerida de tres metros se plantea como un margen de referencia para minimizar la exposición directa a la fuente emisora, especialmente durante la noche.
La relación entre las pantallas y el insomnio
Los expertos destacan que el problema no radica únicamente en el router, sino en la combinación de factores tecnológicos. Uno de ellos es el uso intensivo del celular antes de dormir. Los neurocientíficos y psicólogos del sueño advierten que la luz azul y la retroiluminación de las pantallas estimulan el cerebro y retrasan la conciliación del sueño.
Por eso, además de mantener el router lejos del dormitorio, se sugiere reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, evitar dejar el celular bajo la almohada y no colocar aparatos tecnológicos junto a la cabecera.


