La Universidad de Heidelberg analizó a 25 adultos de entre 18 y 30 años que utilizaban el celular de manera constante. Los voluntarios completaron cuestionarios sobre el tiempo de uso, estado de ánimo y nivel de dependencia, descartando previamente problemas de salud mental o físicos.
Durante 3 días, los participantes redujeron el uso del dispositivo a cuestiones esenciales como trabajo, tareas diarias y comunicación.
Las resonancias magnéticas revelaron modificaciones en áreas donde se procesan la dopamina y la serotonina, similares a las observadas en personas con adicciones a sustancias. Además, se detectó que la actividad en la corteza parietal estaba asociada a la ansiedad vinculada al uso del celular.

El estudio concluyó que usar menos el dispositivo redujo la actividad en zonas relacionadas con el control del ánimo y las emociones, lo que indica un ajuste químico cuando el cerebro deja de recibir el estímulo constante del móvil.
Riesgos de tener acceso a un celular antes de los 13
Otra investigación publicada en la revista Journal of Human Development and Capabilities alertó que recibir el primer celular antes de los 13 años puede comprometer la salud mental en la adultez.

El análisis, realizado con datos de más de 100.000 jóvenes, demostró que quienes accedieron a un smartphone a los 12 años o antes presentan mayor riesgo de pensamientos suicidas, agresividad, desconexión de la realidad y baja autoestima.
Según el estudio, en mujeres se observó una disminución de la autoestima y la resiliencia emocional, mientras que en hombres se registró menor estabilidad, confianza y empatía.
