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EFEMÉRIDES

23 de diciembre de 1888: El día que cambió la vida de Van Gogh

¿Qué llevó al genio del postimpresionismo a mutilarse? Una historia de arte, tormento y leyenda.

23 de diciembre de 1888: El día que cambió la vida de Van Gogh

El 23 de diciembre de 1888, Vincent van Gogh vivió uno de los episodios más trágicos y enigmáticos de su vida: el corte de su oreja izquierda. Un hecho que marcó su existencia y que, más de un siglo después, sigue despertando preguntas.

Vincent van Gogh, en vida, no disfrutó del éxito ni del reconocimiento que su obra tiene hoy. Era un artista incomprendido, sostenido únicamente por el apoyo de su hermano Theo. En febrero de 1888, buscando inspiración en los vibrantes colores del sur de Francia, Van Gogh se mudó a Arlés, donde alquiló la famosa Casa Amarilla con la ilusión de crear una comunidad artística.

Sin embargo, su sueño solo atrajo a un colega, Paul Gauguin, quien aceptó la invitación impulsado más por la insistencia de Theo que por su propia voluntad. Lo que siguió fueron dos meses de convivencia tensa y roces constantes entre los dos pintores, cuyas visiones artísticas y personalidades eran completamente opuestas.

El 23 de diciembre, después de recibir una carta de Theo anunciando su compromiso, la frágil estabilidad de Van Gogh se quebró. Esa noche, tras una discusión acalorada con Gauguin, el pintor se autolesionó cortándose la oreja izquierda con una navaja. Aunque los detalles exactos del suceso permanecen difusos, se sabe que después envolvió la oreja en un pañuelo y la entregó a una conocida del pueblo, un acto que ha desconcertado a historiadores y expertos durante décadas.

La policía encontró a Van Gogh al día siguiente, debilitado y con la cabeza vendada. Fue hospitalizado y atendido por el doctor Félix Rey, quien dejó un dibujo que mostraba la magnitud de la lesión. Este episodio marcó un punto de inflexión en la salud mental del pintor, que ya sufría de crisis nerviosas y alucinaciones.

En los meses siguientes, Van Gogh intentó retomar su vida artística, produciendo algunas de sus obras más célebres, como Autorretrato con la oreja vendada. Sin embargo, su estado mental continuó deteriorándose. En mayo de 1889, decidió internarse voluntariamente en un sanatorio en Saint-Rémy-de-Provence, donde pintó algunos de los paisajes más icónicos de su carrera.

El final de su vida fue igual de trágico y misterioso. En julio de 1890, recibió un disparo mientras paseaba, una herida que acabaría con su vida al día siguiente. Aunque la versión oficial apunta al suicidio, existen teorías que sugieren que podría haber sido un accidente encubierto por el propio pintor.

Vincent van Gogh murió sin reconocimiento, pero su legado trascendió gracias al esfuerzo de su cuñada, Johanna Bonger. Hoy, Van Gogh es recordado no solo como un maestro del postimpresionismo, sino como un símbolo de la lucha entre el genio artístico y la fragilidad humana.

¿Qué llevó realmente a Van Gogh a cortar su oreja? Tal vez nunca lo sabremos con certeza, pero este hecho sigue siendo un recordatorio del delicado equilibrio entre creatividad y tormento.

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