El cine argentino ha sido una herramienta fundamental en la construcción de la memoria colectiva sobre la Dictadura cívico-militar. Desde los años 80 hasta la actualidad, las producciones cinematográficas han ofrecido diversas perspectivas sobre los crímenes del terrorismo de Estado y la lucha por la justicia, la verdad y la memoria. Estas películas no solo permiten recordar lo sucedido, sino también cuestionar y reflexionar sobre las implicancias de ese pasado en el presente. En el contexto del 24 de marzo, un día crucial para la historia argentina, es fundamental repasar algunos de los films más representativos que han abordado esta temática.
Desde La historia oficial (1985), la primera película argentina en ganar un Oscar, hasta Argentina, 1985 (2022), que narró el histórico juicio a los responsables de la dictadura, el cine ha sido una forma de resistir el olvido. Películas como Garage Olimpo (1999) o La larga noche de Francisco Sanctis (2016) nos adentran en los horrores de los centros clandestinos de detención y en las decisiones difíciles que enfrentaron los ciudadanos durante esos años oscuros. A través de ellas, se ha preservado el testimonio de las víctimas y se ha dado visibilidad a las luchas por la justicia. Este proceso de representación audiovisual también ha contribuido a visibilizar las voces de los sobrevivientes, los familiares de los desaparecidos y aquellos que nunca dejaron de luchar por la memoria.
A lo largo de los años, el cine ha evolucionado, ampliando las perspectivas y ofreciendo nuevos enfoques. En películas como Infancia clandestina (2011) y Rojo (2019), se presentan miradas más íntimas, personales y modernas, donde los efectos de la dictadura no solo se narran a través de los hechos históricos, sino también desde la experiencia emocional de los protagonistas. Este enfoque permite que las nuevas generaciones puedan acercarse a estos hechos con una mayor conciencia crítica y emocional, utilizando al cine como un puente entre el pasado y el presente. A continuación, compartimos una lista con siete películas esenciales para entender el impacto de la dictadura y su representación en la pantalla.
La historia oficial (Luis Puenzo, 1985)
Un drama sobre la apropiación de bebés durante la dictadura, que fue la primera película argentina en ganar un Oscar.
Disponible en YouTube.
La larga noche de Francisco Sanctis (Francisco Márquez y Andrea Testa, 2016)
Basada en el libro de Humberto Costantini, relata la historia de un hombre que debe decidir si arriesga su vida para salvar a dos personas perseguidas por la dictadura.
Disponible en streaming.
Garage Olimpo (Marco Bechis, 1999)
Una mirada cruda sobre los centros clandestinos de detención, donde se narra la historia de una joven secuestrada en el “Club Atlético”.
Disponible en Cine.Ar.
Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022)
El juicio a los responsables de la dictadura, protagonizado por Ricardo Darín, que se centra en los esfuerzos de un fiscal para hacer justicia.
Disponible en Prime Video.
EFEMÉRIDES Qué pasó un 24 de marzo
Crónica de una fuga (Adrián Caetano, 2005)
Basada en la fuga real de un grupo de detenidos de la Mansión Seré, un centro clandestino de detención en Buenos Aires.
Disponible en streaming.
Rojo (Benjamín Naishtat, 2019)
Una película que, con una atmósfera ominosa, reflexiona sobre la Argentina previa al golpe de 1976, durante los primeros años de la dictadura.
Disponible en Cine.Ar.
Infancia clandestina (Benjamín Ávila, 2011)
Un niño vive bajo una identidad falsa en plena dictadura, con la experiencia de ser hijo de desaparecidos.
Disponible en streaming.
La memoria histórica de la dictadura no solo se conserva en los libros, sino también en las imágenes que el cine nos ha legado. Estas películas no solo narran hechos, sino que también dan voz a quienes vivieron el horror, invitando a reflexionar sobre los dilemas éticos y políticos de un pasado reciente. En este proceso de recordar, el cine se convierte en un aliado fundamental para las nuevas generaciones, permitiendo que el dolor y las luchas por la justicia sigan siendo parte de nuestra identidad colectiva. Nunca más.



