Un 6 de mayo de 1985, en el cine Atlas Lavalle de Buenos Aires, se estrenaba una película que marcaría a fuego la historia del cine argentino: Esperando la carroza. Dirigida por Alejandro Doria y basada en la obra teatral del uruguayo Jacobo Langsner, la comedia grotesca llegó al público como un retrato feroz, desopilante y a la vez profundamente humano de la familia de clase media argentina. Cuarenta años después, el film sigue vigente, con sus frases convertidas en latiguillos populares y sus personajes elevados a íconos culturales.
Protagonizada por un elenco irrepetible —Antonio Gasalla, China Zorrilla, Luis Brandoni, Betiana Blum, Mónica Villa, entre otros—, la película gira en torno a la desaparición de Mamá Cora, una anciana que todos creen muerta mientras se preparan para su velorio... sin saber que la propia Cora los observa desde la casa de enfrente. El film combina humor negro, crítica social y una puesta teatral que transformó situaciones cotidianas en escenas memorables. Frases como “¡Tres empanadas!”, “Yo hago puchero, ella hace puchero”, “¡Minusválida mental!” o “Ahí lo tenés al pelotudo” trascendieron la pantalla y se instalaron para siempre en la cultura popular.

Con el tiempo, lo que fue un estreno con críticas divididas se convirtió en una obra de culto. Las transmisiones televisivas, la aparición de grupos de fanáticos como los “carroceros”, las imitaciones del personaje de Mamá Cora por parte de Gasalla en televisión y el fervor inagotable de las nuevas generaciones mantuvieron viva la llama de esta historia que nunca envejece. El grotesco costumbrista que propone Esperando la carroza sigue funcionando como espejo —y también como burla— de las miserias, hipocresías y ternuras de la vida en familia.

En conmemoración de sus 40 años, la película vuelve a la pantalla grande este jueves 8 de mayo con funciones especiales en salas de todo el país. Además, habrá proyecciones gratuitas en centros culturales de la Ciudad de Buenos Aires, un conversatorio con parte del elenco original y un homenaje a Antonio Gasalla, fallecido recientemente. La memoria colectiva argentina se reúne una vez más para celebrar esta joya del cine nacional que, como Mamá Cora, parece inmortal.



