Lejos de las grandes producciones industriales, el motor de la música local sigue siendo la autogestión y el deseo de plasmar realidades propias en canciones que no temen experimentar con géneros cruzados. En esta entrega, seleccionamos tres piezas fundamentales que acaban de ver la luz: un viaje al espíritu de los años noventa, un bálsamo de neosoul con aires retro y una obra producida íntegramente de forma artesanal. Son canciones que, más allá de cerrar una etapa, marcan el punto de partida para lo que será el sonido mendocino en 2026.
Los recomendados de la semana
Joven Breakfast & PADAWVN - “Ding Dong Ditch” Esta colaboración es un viaje directo a las tardes de skate, plaza y "ring raje". Luego de llevar su música por Europa, la dupla mendocina presenta este primer adelanto de su futuro disco compartido. Bajo la producción de Lucca Beguerie (Dumelefant), el track rescata la esencia del G-Funk y el hip hop de la vieja escuela de MTV, transformando un juego de barrio en un himno urbano con una identidad local inconfundible.
Rocío Barboza - “Flores” Con una voz que ya es marca registrada tras su paso por Spaghetti Western, Rocío Barboza despliega en este single una mezcla exquisita de pop contemporáneo, R&B y tintes de latin jazz. Producida junto a Nicolás Riquero, la canción es una oda al sentimiento genuino y a la resiliencia emocional.
Aquaire - “Noviembre” Aquaire asumió el control total de la obra: desde la composición y mezcla hasta el arte de tapa. Alejándose de las texturas de su primer disco, en esta canción explora un clima acústico y orgánico. Con el bajo de Charly Camac como apoyo, "Noviembre" funciona como una carta de amor que prioriza la honestidad por sobre cualquier artificio.



