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Pilar del Río: "Saramago era un feminista radical"

La traductora y viuda del Premio Nobel de Literatura visitó el país y estuvo en la Feria del Libro para participar de una serie de homenajes que se le tributan al escritor portugués.

Pilar del río

"La obra de Saramago en este centenario es como si hubiera florecido, de pronto se abre...lo teníamos ahí y ahora lo redescubrimos desprendiendo un magnífico idioma y aroma de actualidad", dice Pilar del Río, esposa y traductora al español de la obra del Premio Nobel de Literatura, quien llegó a la Argentina para participar de una serie de homenajes que se le tributaron al escritor portugués en la Feria del Libro, una de las tantas escalas que tiene el andamiaje de tributos proyectados para este año, cuando se cumplen cien años de su nacimiento.

De visita en la Feria del Libro de Buenos Aires, la presidenta de la Fundación Saramago, cuenta a Télam que con la difusión del centenario del nacimiento del autor de "El evangelio según Jesucristo" ya se realizaron a nivel mundial "más de 190 actos en más de 50 países", entre presentaciones de libros y obras de teatro de su autoría. "No tenemos capacidad para organizar un acto en Corea, Filipinas o Turquía, pero se han hecho, han salido y nos llegan las noticias. Saramago está vivo", manifiesta la albacea de la obra del novelista, poeta, dramaturgo y ensayista.

Una de las acciones más importantes para el centenario Saramago (Azinhaga, 1922-Lanzarote, 2010) es la reedición de su obra completa y la publicación por primera vez en español de "La viuda", la novela que el autor escribió a los 26 años, y que tiene como protagonista a una mujer que al morir su esposo debe abrirse camino como encargada de la finca que estaba a cargo de su marido, como madre y mujer que buscará una segunda oportunidad en el amor.

El tono filosófico de esta novela iniciática es lo que luego se verá reflejado en la obra del autor de un estilo tan personal que se hará evidente a partir de "Levantado del suelo" (1980), a la que se sumaron luego "El año de la muerte de Ricardo Reis" (1984) y "La balsa de piedra" (1986) y el libro de cuentos "Casi un objeto" (1978).

"Saramago. sus nombres", de Alejandro García Schnetzer y Ricardo Viel, es otro de los libros que por estos días homenajea la memoria del escritor y periodista: un álbum biográfico que reúne material inédito, fotografías y textos del Nobel e indaga en sus primeros años de vida, su origen humilde, las numerosas ciudades a las que viajó, los escritores que admiró, así como el pensamiento de un hombre comprometido con su tiempo.

El libro, editado por Alfaguara combina textos del escritor surgidos de sus libros y entrevistas, con 500 fotografías, muchas de ellas inéditas, y reúne 200 nombres que aluden al mundo del autor e incluye en ese universo al cine, la pintura o los libros que lo nutrieron y los acontecimientos del siglo XX que marcaron su pensamiento político como la denominada "Revolución de los claveles" que dio lugar a la caída de la dictadura en Portugal en abril de 1974 y el surgimiento de la democracia.

 

Telam SE
 

Sumergirse en el libro es acceder de primera mano a confesiones del escritor, en textos donde cuenta la historia de su familia, humildes campesinos sin tierra, la pequeñísima casa propia en la que vivieron con su familia, recién a sus 13 o 14 años; sus estudios, la ausencia de posibilidades económicas que solo le permitieron ingresar a una escuela de formación profesional donde aprendió el oficio de cerrajero mecánico; y la compra del primer libro, a los 19 años, con dinero prestado.

El texto revela además las influencias literarias que recibió de la pluma de escritores como Federico García Lorca, Franz Kafka, Rafael Alberti o Fernando Pessoa, y de filósofos, pintores, cineastas y bailarines como María Pagés, Pedro Almodóvar, Federico Fellini, Paco Ibáñez o Frédéric Chopin.

"Nos estamos dando cuenta de que tenemos la suerte de tener un contemporáneo que va a cumplir 100 años que nos ayuda y nos estimula como lectores y ciudadanos", sostiene Del Río como balance de los distintos homenajes que están teniendo lugar por el "año Saramago".

 

Entrevista


- Télam: En el año del centenario del nacimiento de Saramago, ¿cómo cree que se redimensiona su obra que cada día parece mas actual?

- Pilar del Río: Lo acabas de decir, cada día parece más actual. Creo que de alguna manera la obra de José Saramago en este centenario es como si hubiera florecido, de pronto se abre...Lo teníamos ahí y ahora lo redescubrimos desprendiendo un magnífico idioma y aroma de actualidad.

- T: Una de sus obras, "Ensayo sobre la ceguera", fue una de las más vendidas en pandemia. Viendo que la pandemia dejó a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. ¿Qué reflexión hace sobre esa situación?

- P.R: Sin ánimo de corregir digo que ese libro fue uno de las obras más leídas y consultada, pero vendida no, porque estaba todo cerrado. José Saramago ha escrito "Ensayo sobre la ceguera" para describir un mundo de ciegos en el que los seres humanos, aún viendo, no vemos. Hemos tenido una pandemia y parecía que de repente íbamos a aprovechar ese tiempo para resituarnos, para reiniciarnos para que el universo fuera mas apto para todas las personas: que los pobres dejaran de ser tan pobres y los ricos no necesariamente tuvieran que ser tan ricos. Al final creo que ha ocurrido todo lo contrario que hemos perdido puestos de trabajo, hemos perdido posibilidades, estabilidad, que hemos ganado conflictos psicológicos. Creo ahora mismo que los que tienen más trabajo son los psicólogos y los psiquiatras porque estamos todos de alguna manera desquiciados, y los ricos son más ricos y los pobres somos más pobres, hasta que algún día haya un ataque de lucidez. Saramago después de "Ensayo sobre la ceguera" escribió "Ensayo sobre la lucidez" y es posible que seamos lúcidos, pero para eso tenemos que ser valientes.

- T: Una de las obras que se publicó por primera vez en español por este centenario es "La viuda". ¿Cuál era para Saramago el rol de las mujeres en la sociedad?

- P.R: Saramago era un feminista y un feminista radical y decía que cualquier hombre que no se pronunciara contra los malos tratos clara y abiertamente era cómplice de los malos tratos. Lo dejó dicho por escrito, oralmente y participó en manifestaciones. "La viuda" se publicó cuando tenía 26 años, pero la editorial le cambió el nombre porque decía que no era un título comercial. Yo luego he pensado que la editorial tal vez tuviera razón, porque era el año 47 y había muchas viudas en el mundo por la Segunda Guerra Mundial. Tal vez por respeto a las viudas la editorial no quiso publicar un libro con ese título, pero es una apreciación mía que hago ahora. Entonces el libro se publicó con el nombre de "Terra do pecado" y no tuvo mayor aceptación. Ahora con la traducción al español nos hemos dado cuenta de que es un gran libro.

- T: ¿Cómo fue el trabajo en vista de la celebración del centenario, cómo la tuvo a usted como presidenta de la Fundación y albacea de su obra?

- P.R: Pensamos que podíamos empezar a conmemorar el centenario en el año anterior al nacimiento y entonces programamos, hablamos con instituciones porque nosotros no tenemos dinero: la fundación vive de los derechos de autor, pero nunca podríamos hacer ni un gran concierto ni una ópera. Empezamos a hablar con las productoras, instituciones y de repente fueron los clubes de lectura, la cátedra José Saramago, los teatros que empezaron a pedir la posibilidad de representar sus obras y cuando nos dimos cuenta fue sorprendente. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de Portugal nos informaron hace mas de tres semanas que se habían celebrado en el mundo más de 190 actos relacionados con Saramago en más de 50 países, esto significa la dinámica y la pluralidad. Nosotros lanzamos, cedemos, contactamos, estamos siempre disponibles pero no tenemos capacidad para organizar un acto en Corea, Filipinas o Turquía, pero se han hecho, han salido, nos llegan las noticias. Saramago está vivo.

- T: Usted convivió 15 años con el escritor. ¿Cómo fue su trabajo de traducción junto a él?

- P.R: Trabajábamos juntos y a veces discutíamos, siempre lo cuento con risas porque en un momento concreto dije 'mi matrimonio o mi profesión', y entonces decidí ya nunca más preguntarle nada porque a todos los traductores cuando le preguntaban algo él les decía: 'si, bueno, esta palabra se debe a este asunto', y a mí me decía ¡cómo se te puede ocurrir decir semejante disparate! Entonces elegí el matrimonio y los problemas de traducción ya los resolvía por mi cuenta. Carlos Fuentes estaba en nuestra casa de Lanzarote y en una oportunidad lo definió muy bien, porque le dijo 'qué suerte poder convivir con tu traductora que está asistiendo al proceso de creación'.

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