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HISTORIA AMARGA

A 500 metros del sueño: La inolvidable frustración de Reutemann

El "Lole" vivió uno de los momentos más amargos de su carrera cuando, a metros del final, un fallo mecánico lo apartó de la victoria. La multitud presenció incrédula cómo el destino truncó un día que prometía ser inolvidable.

reutemann

El 13 de enero de 1974, el Autódromo de Buenos Aires se transformó en un vibrante escenario al estruendo de los motores y la pasión de cerca de 100 mil espectadores. La Fórmula 1 daba inicio a su temporada en una Argentina ardiente y ansiosa por revivir los momentos de esplendor que Juan Manuel Fangio había inmortalizado en 1957. Era el turno de Carlos Alberto Reutemann, el "Lole", de dejar su marca en la historia.

reutemann

Desde el principio, el santafesino demostró su valentía. En el primer giro ya se había colocado segundo, detrás del Lotus de Ronnie Peterson, y para la tercera vuelta tomó el liderato con un ritmo imparable. Cada movimiento suyo parecía acercarlo más al éxito; logró batir el récord de vuelta en 20 ocasiones, dejando claro que ese día le pertenecía.

Con 25 competencias en la categoría reina y dos podios en su historial, Reutemann enfrentaba su tercer año en la Fórmula 1 bajo el equipo Brabham, dirigido por Bernie Ecclestone. Contaba por primera vez con un propulsor Cosworth nuevo, lo que le otorgaba una posibilidad real de luchar por el triunfo, a pesar de los contratiempos en la clasificación que lo ubicaron en el sexto puesto de salida.

reutemann

Mientras tanto, en la Quinta de Olivos, Juan Domingo Perón seguía los pormenores de la carrera. El mandatario, que había asumido su tercer mandato meses atrás, decidió trasladarse al autódromo al enterarse del dominio de Reutemann. Acompañado de su esposa, María Estela Martínez, llegó al palco presidencial dispuesto a presenciar un momento inolvidable.

REUTEMANN

Y la ocasión lo fue, aunque no como se esperaba. A tres vueltas del final, el Brabham de Reutemann comenzó a mostrar síntomas de problemas. Un fallo en el suministro de combustible encendió las alarmas. Lole, con pericia y templanza, logró superar el primer percance, pero a apenas 500 metros de la meta, su monoplaza se detuvo completamente.

El neozelandés Denny Hulme, campeón de 1967, aprovechó la situación y cruzó primero la línea de meta. “Yo venía ya sin combustible, a no más de 140 km/h en segunda. Y cuando Hulme me rebasó, solo pensé en lo brutalmente rápido que se corre en la ”F1", rememoró Reutemann.

La frustración fue inmensa. En las tribunas, el público fluctuaba entre la incredulidad y la desolación. Perón, desde el palco, observaba impasible la escena. Conmovido por el gesto del presidente de haber asistido, Reutemann reunió energías y fue a saludarlo. “Pibe, no tengo otra cosa para regalarte”, le dijo Perón entregándole su pluma como símbolo de apoyo. Esa misma pluma, según palabras de Reutemann, fue con la que firmó su afiliación al justicialismo en el 93 y con la que rubricó las dos tomas de posesión como gobernador.

REUTEMANN
REUTEMANN

El golpe fue severo, pero la historia no terminó allí. Dos competencias después, en Sudáfrica, Reutemann se alzó con su primer triunfo en la Fórmula 1, demostrando que aquella desazón en Buenos Aires no sería su última palabra.

No obstante, el anhelo de consagrarse en su tierra natal siempre le sería esquivo. Aunque alcanzó cinco podios en el Autódromo de Buenos Aires, el mayor galardón le resultaría inalcanzable.

Fue un día de gloria interrumpida. Esa competencia de 1974 quedó grabada en la memoria de los seguidores como un ejemplo del talento y la fortaleza de Reutemann, y como un recordatorio de cómo el destino puede girar en un instante.

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