En plena pretemporada de la Fórmula 1, se desató un escándalo legal entre los fabricantes de motores. Durante la construcción de las unidades de potencia, Mercedes habría encontrado un gris en el reglamento para tener un rendimiento superior. Esto motivó una denuncia de Honda, Ferrari y Audi, y desde la FIA habrían aceptado un cambio en la forma de medir los motores térmicos.
Según informó el medio italiano Corriere dello Sport, ante los reclamos del resto de los fabricantes, la Federación Internacional del Automóvil realizaría un cambio reglamentario antes del Gran Premio de Australia.
Los planteos de Ferrari, Honda y Audi se basan en que el motor Mercedes cumple con el límite de compresión de 16:1 establecido para 2026 si se mide en frío, pero al calentarse en funcionamiento, superaría ese valor, lo que podría traducirse en más potencia y ventaja competitiva. En parte, esto quedó en evidencia durante las pruebas de Barcelona.
Con este cambio que aceptaría la FIA, los componentes del motor V6 deberán medirse ya calentados, pero de forma estática, antes de cada evento, con el objetivo de reflejar más fielmente las condiciones reales de funcionamiento en pista.
A pesar de las quejas de Mercedes, que asegura que su motor es legal, el cambio de criterio no requiere unanimidad entre los equipos: alcanza con una mayoría cualificada compuesta por la FIA, Fórmula 1 y al menos cuatro de los cinco constructores de motores registrados. La posición de Red Bull sería fundamental para avanzar.
Esta disputa mantiene en vilo a Alpine que comenzó a trabajar con Mercedes como proveedor. La gran preocupación apunta a un posible cambio de rendimiento tras la ilusión generada en las primeras pruebas en el circuito de Barcelona.
Con menos de un mes para la primera carrera en Australia, esta disputa técnica promete seguir siendo uno de los temas más calientes del arranque del 2026 en el deporte motor.


