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HISTORIAS DE GUERRA

Con Ardiles y Villa en la tierra del enemigo y con Argentina-Inglaterra jugando al hockey

Al día siguiente de la recuperación argentina de las Islas Malvinas, el 3 de abril de 1982, Osvaldo Ardiles salió a jugar para Tottenham Hotspur en una cancha inglesa. Y mientras continuaba la guerra, argentinos e ingleses se enfrentaron en el Mundial de hockey sobre patines.

ricardo villa y osvaldo ardiles

Cuando se produjo la invasión argentina con el intento de recuperar las Malvinas Argentinas en poder de los ingleses, dos emblemáticos jugadores de la Selección Argentina, campeones mundiales de 1978, estaban jugando en la Liga de Inglaterra de fútbol. 

Ricardo Villa y Osvaldo Ardiles eran jugadores del Tottenham Hotspur de Londres, adorados por los hinchas por los dos títulos conseguidos en la Copa Inglesa. 

En junio se jugaría la Copa del Mundo de Fifa en España en donde el seleccionado argentino dirigido por César Luis Menotti, iría como campeón. Ardiles sería convocado para su segundo Mundial consecutivo. 

Pero iba a ocurrir algo imprevisto en esos primeros días de abril de 1982.

La BBC de Londres llenaba sus espacios con los anuncios del desembarco argentino en las Falklands. Los oídos agudos de Osvaldo Ardiles y de Ricardo Villa estaban más atentos que nunca. La invasión a las Islas Malvinas les acarrearía algunos problemas, algunos cambios en sus vidas.

Ardiles ese viernes 2 de abril estaba en la concentración con sus compañeros de Tottenham Hotspur, que iba a jugar al día siguiente como visitante, en la ciudad de Birmingham por la Copa de la Asociación (FA Cup). Villa no había sido convocado.

El cordobés Ardiles, llamado Ossie por los fanáticos de los Spurs, contaba: “Mi esposa me dijo que apenas se enteró de la invasión empezaron a aparecer los vecinos que fueron a ponerse a disposición para lo que necesitáramos. ¿Te das cuenta la posición mía? Pero yo como argentino pienso que las Malvinas son nuestras y en algún momento había que reivindicarlas. Y por otro lado digo que esta gente me trató siempre de manera excelente. Pienso que este será mi último partido y después del Mundial de España, no creo que pueda volver”.

Osvaldo se preparaba en esos días para volver a Argentina, donde había sido convocado por Menotti para intensificar la preparación en la Selección argentina a dos meses del inicio del Mundial.

Tenía el apoyo de todos sus compañeros y de los dirigentes antes de entrar a la cancha para enfrentar a Leicester, de la segunda división inglesa, en la cancha de Aston Villa, por una de las semifinales de la FA Cup. 

Ardiles jugó un gran partido y metió un pase gol que significó el triunfo de Tottenham.

Su compañero Paul Miller contó tras el partido: “Ardiles era el hombre más sólo del mundo cuando entramos al campo. Yo no creo que ningún futbolista inglés, en igualdad de condiciones, hubiese hecho un partido como él hizo. Me siento orgulloso de ser su amigo”.

Los diarios ingleses le dieron amplio espacio al juego de Ardiles. The Sunday Express tituló: “El Tottenham le rindió tributo a su héroe: Ardiles”.

The Times publicó: “Ardiles, invasor del espacio”. Y lo elogiaba diciendo: “No se puede ignorar a los argentinos. Gran Bretaña descuidó y perdió las Malvinas. Leicester dejó solo a Ardiles y este concedió la victoria al Tottenham”.

La hinchada de su equipo desplegó una bandera que decía en inglés: “Buena suerte Ardiles, regresá pronto Osvaldito” y se escucharon gritos de “Argentine, Argentine...”

Los abucheos que le hicieron a Ardiles eran los normales que reciben los jugadores visitantes y aclaró: “Ningún jugador de Leicester me insultó ni hizo alguna mención a los sucesos”.

La mismo le pasó unos días después a Ricardo Villa, que jugó frente a Barcelona por la Recopa europea.

ricardo villa y osvaldo ardiles (2)
 

En cambio, Ardiles dejaba Inglaterra para incorporarse a la Selección Argentina.

Después del Mundial de España, el volante no regresó a jugar a Inglaterra y el club lo prestó a París Saint Germain (Francia). Luego de esa temporada regresó a los Spurs con el conflicto terminado.

Dos de los campeones mundiales de 1978 debieron vivir días tensos en Gran Bretaña.

Fueron los días que se sintieron más visitantes que nunca viviendo en la tierra del enemigo.

Días después a Osvaldo Ardiles le tocó de cerca la desgracia porque su primo José Leónidas Ardiles, un piloto de la Fuerza Aérea argentina, moría en combate al ser derribado el avión que piloteaba. Esa es una de las tantas historias tristes de la guerra, que involucró a muchos argentinos.

 

Jugaron Argentina-Inglaterra, en el Mundial de hockey sobre patines

Durante plena Guerra de las Malvinas, Argentina jugó contra Inglaterra en el Mundial de hockey sobre patines en Portugal. El conflicto en las Malvinas había comenzado el 2 de abril de 1982 con el desembarco de los soldados argentinos en las Falkland Islands. 

El 1 de mayo de 1982 se inició la 25ª edición del Mundial de hockey sobre patines en Lisboa y en la ciudad de Barcelos, en Portugal. Ahí en la zona B estaban Francia, Colombia, Japón, EE.UU., Inglaterra y Argentina. Participaron 22 selecciones.

historias de guerra
 

El programa de partidos indicó que el encuentro inaugural de la zona B era para Argentina-Inglaterra en Lisboa. Algo que resultaría inaudito para nuestros días porque sería como enfrentar a Rusia con Ucrania o a Israel con Palestina en algún deporte.

Se dieron muchas alternativas que pasaron a ser anecdóticas a través de los años, como que antes de emprender el viaje, dos argentinos, el sanjuanino José Martinazzo y el mendocino Jesús Da Prá habían sido citados para integrarse al Ejército porque pertenecían a la clase 1960, pero pidieron un permiso especial para integrar el equipo en el Mundial de Portugal.


Recomendación no tener contacto con los ingleses 

Todas las delegaciones participantes estaban alojadas en el mismo hotel, por eso el embajador argentino en Portugal, le sugirió al jefe de la delegación que los jugadores evitaran el contacto con los ingleses.

Los dos equipos llegaron al Pabellón de los Deportes de Lisboa en el mismo ómnibus que puso la organización, sin producirse incidentes. Desde el Gobierno argentino se pidió que los jugadores no intercambiaran banderines ni se saludaran.

Inglaterra tenía un plantel joven y volvía después de 16 años a participar en un mundial, donde fue campeón en las primeras dos ediciones, de 1936 y 1939.

 Argentina tenía un equipo poderoso y experimentado (campeón Mundial en 1978 y subcampeón en 1980) y le ganó 8-0 a los ingleses, con tres goles de Daniel Martinazzo, dos de su hermano José Martinazzo y uno del Mario Rubio, Carlos Coria y Mario Agüero. 

Años después Agüero contaba: "Para mí no saludar fue una estupidez, me acuerdo de que entrando a la cancha un inglés me estira la mano y yo no lo dejé pagando, lo saludé. Después, durante el partido, choqué a uno de ellos por una acción de juego y lo tiré al piso. Y yo lo ayudé a levantarse, ¡¿para qué?! Después en el vestuario el presidente de la Confederación Argentina de Patín se enojó conmigo y me retó por eso".

El capitán de aquel conjunto, Carlos Coria, lo recuerda muy bien: "Nos sentíamos incómodos, por ahí alguno que otro saludó desobedeciendo. Ellos también se sentían mal, recuerdo que en la entrada en calor ellos se querían acercar a saludarnos. Para mí fue una experiencia desagradable".

Al final, contaba Coria, "se dio la que quizás fue la conferencia de prensa más concurrida de la historia en el hockey sobre patines, porque había cerca de 300 periodistas de todo el mundo, pero muy pocos eran deportivos, o al menos no les interesaba ese plano. Me dieron órdenes de que no hablara del tema Malvinas y todos me preguntaban justamente de eso. Cuando me negué a hablar de eso, se fueron casi todos".

En las tribunas del estadio de Lisboa había dos banderas llevadas por unos 40 argentinos. Una decía "Las Malvinas son argentinas" y la otra se refería a la dictadura militar: "Videla asesino", por el ex presidente de la Junta Militar. Al otro día sucedería la mayor pérdida de soldados argentinos.

Hunden al Crucero General Belgrano

Al otro día en la madrugada del domingo 2 de mayo, el crucero argentino General Belgrano realizó una maniobra que lo acercaría a las fuerzas navales británicas. Llevaba más de mil tripulantes a bordo. 

La acción era riesgosa porque el Belgrano debía atravesar la zona de exclusión, una densa barrera de submarinos, fragatas y destructores ingleses.

Ese día por la mañana, el gabinete de guerra inglés se reunió en casa de campo oficial de Margaret Thatcher, en las afueras de Londres. Debía decidirse si se ordenaba el ataque al crucero fuera de la zona de exclusión. Se debatió si se debía impactar sólo al Belgrano y no a los destructores que lo escoltaban, para permitir la búsqueda de sobrevivientes.

En la tarde de ese 2 de mayo, el submarino Conqueror británico disparó tres torpedos Mark-8. Los dos primeros golpearon en el Belgrano, y el tercero en uno de los barcos destructores que lo acompañaba, pero en este blanco no explotó. 

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El resultado fue que los impactos al crucero General Belgrano, lo hundieron en 40 minutos, muriendo 323 tripulantes.

Las muertes en el conflicto de las Islas Malvinas aumentaban, mientras en el Mundial de Portugal el equipo argentino seguía compitiendo, y perdía con los locales 3-0 y con España 4-3 para terminar tercero superando a Chile 1-0, el 16 de mayo. En el partido final Portugal se consagraba campeón al derrotar a España 5 a 3.

La guerra del Atlántico Sur siguió su curso, los británicos desembarcaron hasta la rendición argentina el 14 de junio. Y volvieron a tomar posesión de las islas. 

Los muertos en combate quedarán para siempre. En el deporte, se guardarán las historias raras como estas. empre. En el deporte, se guardarán las historias raras como estas. 

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