Comenzó con la charla en un café frente a la plaza de Maipú entre Marcelo Montes y Alberto Bertón. Después fueron sumando al proyecto a otras personas interesadas y llegaron a hablar con Alfredo Bendini, directivo de la Escuela Técnico Industrial Emilio Civit (ETIEC). Así se fundó el club ETIEC, con ex alumnos y amantes del handball.

Pasaron muchos hechos que quedarán en la historia de este club de veinte años. Desde aquel 26 de abril de 2003 cuando unos emprendedores entusiasmados con el handball decidieron fundar una nueva entidad.
Y en este 2023 son muchísimos los progresos que tuvo una entidad, que nació sin nada, y ahora tiene un predio deportivo con dos canchas reglamentarias, una de ellas convertida en estadio techado. Y cuenta con el recurso humano de 200 jugadores que integran todas las categorías federadas en Amebal (Asociación Mendocina de Balonmano) y con niños que están aprendiendo lo más básico del handball.

En esa primera comisión directiva estaba Marcelo Montes (como presidente) acompañado por Ignacio Usuna, Laura Vidal, Omar Irrera, María Fraccaro, Rubén Di Marco, Ricardo Ortiz, Verónica Sosa, Rolando D'Ambrosio, Emilio Jordán, Daniel Castro, Gustavo Becerra, Alberto Bertón y Alfredo Bendini.

Era un club sin sede propia para practicar deportes y contaba Marcelo Montes que “así fuimos pasando por el patio de ETIEC, Social Maipú, por el Polideportivo del barrio Antártida, por la Escuela de Comercio”.
Y siguió diciendo el actual presidente: “Jugábamos en forma federada y fuimos sumando jugadores de todas las divisiones. Eramos locales en el polideportivo Ribosqui de la Municipalidad de Maipú”.

Se fueron incorporando otros deportes como patinaje, tenis de mesa y atletismo, pero era muy difícil sostenerlos para la práctica en forma competitiva.
En handball fue creciendo y se lograron títulos locales en varias categorías. Y Montes decía con orgullo “Fuimos invitados a participar en un torneo en Italia que tiene participación de equipos de todo el mundo. Viajamos varias veces con mucho esfuerzo para conseguir el dinero para los pasajes”.

Han sido 20 años de evolución constante: “Con Pancho Molina comenzamos a buscar lugares y le propusimos al municipio si era posible que nos cedieran un terreno de los que pertenecían a la ex Bodega Giol, en la calle Mercedes Tomasa de San Martín”.

Se recibió de la Municipalidad de Maipú, el lugar solicitado y se fijó sede en ese lugar. Estaban las bases de cemento en donde se ubicaban en años pasados las vasijas vinarias de cemento. Comenzó la tarea de limpieza para hacer un playón, que se convirtió en la primera cancha de handball. Después se hicieron los vestuarios y baños para tener una cancha para jugar de locales. También se aprovechó una pileta de cemento para ubicar un gimnasio.

La tarea ardua y colaboración de socios, jugadores y dirigentes hizo posible que el club fuera creciendo, siempre con el ayuda de la Municipalidad de Maipú para realizar aportes de subsidios o prestando maquinarias.
Se llegó a la construcción de una segunda cancha, el club se iba ampliando hasta que la primera cancha se convirtió en estadio techado.

El pasado miércoles 26 de abril cerca de 200 jugadores de participaron del 20° aniversario. Se pudo ver desde los chiquitos de 5 años, preinfantiles, pasando por todas las categorías en femenino y masculino hasta llegar a los mayores y promocionales.
Jugaron, se divirtieron y pudieron comer unos choris con la presencia del Intendente maipucino Matías Stevanato y otros funcionarios municipales, el diputado provincial Duilio Pezzutti y el presidente de Amebal, Alejando Rossi.

También estuvieron el socio fundador Alberto Bertón y el querido profesor Nicolás Bustamante, que sigue trabajando en el club en la formación de los infantiles.
Es de los pocos clubes en el país que se dedican en exclusividad al handball. Son 20 años con un progreso enorme, que nació con una charla de café y tuvo la audacia de gente que creyó en un proyecto para convertirlo en una realidad con sede propia.
