Huracán volvió a sonreír ante su gente y lo hizo con autoridad. El Globo superó 81-69 a Barrio Parque en el Vicente Polimeni, apoyado en una defensa firme y un cierre inteligente para cortar la racha y recuperar confianza en casa.
El arranque fue de paridad y paciencia, con ataques trabajados en ambos costados. Mientras Blas Lino lastimaba cerca del aro para la visita, el Globo encontró puntos desde la línea de libres y sostuvo el pulso con apariciones de Samuel de Souza y Juan Bejar, que le pusieron carácter al primer tramo. El parcial quedó 20-18.

En el segundo cuarto, Barrio Parque amagó con despegar con Esteban Cantarutti como conductor, sacando una ventaja de cinco. Pero ahí apareció la mano caliente de Benjamín Marchiaro: triples que cambiaron el ánimo y el tablero, para pasar al frente 30-29. Desde entonces, el trámite volvió a ser parejo, hasta que Huracán se fue al descanso arriba 39-35.
El tercer período fue de rachas. La visita llegó a empatar, pero el Globo respondió con juego colectivo para escaparse hasta once. Cuando parecía que se iba a romper del todo, Barrio Parque reaccionó y achicó a 60-54, dejando el desenlace abierto.

En los últimos diez minutos, Lucas Reyes fue determinante: puntos, verticalidad y decisión para sostener la ventaja y empujar el quiebre.
Huracán eligió el camino clásico con posesiones largas, defensas firmes y reloj a favor. Así terminó de moldear un triunfo que vale más que la estadística: 81-69, victoria en casa que es un envión anímico para levantar cabeza y empezar a escalar posiciones.




