(De nuestro enviado especial) El equipo está. Siempre está. Sin unos, con otros. El equipo de la Selección Argentina se mueve así: como una compacta formación futbolística que toca hasta que ocasión sea propicia para el remate al arco. Y sorprende. Siempre sorprende.
Aunque sea previsible que lo hará.
Sin Lionel Messi lesionado (recuperándose en Miami), con la presencia de Ángel Di María (retirado) desde la tribuna, pero con un plantel que se ajusta para cada partido. Había quedado atrás la obtención de la Copa América el 14 de julio frente a Colombia y llegó la vuelta al fútbol con la séptima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de 2026.
Argentina como puntero absoluto reafirmó su liderazgo con un 3 a 0 con sabor a goleada y dedicatoria para los que no estaban en el estadio Mâs Monumental.
Otra vez la acción del Seleccionado campeón del mundo y campeón de todo. Para dejar el claro el dominio territorial y la posesión del balón casi absoluta que deja atados a sus rivales. A punto tal que llega al sometimiento del gol y desmoraliza a los que tiene enfrente. Los deja sin reacción y además los cambios de jugadores se adaptan a la postura de sus compañeros. Y hasta nos dimos el gusto de ver el debut en el seleccionado del mendocino Valentín Taty Castellanos (Lazio de Italia) que jugó apenas unos minutos.
Los movimientos incansables de Rodrigo De Paul para ocupar los espacios en el campo lo convierten en un elemento indispensable y alentador. Siempre está dispuesto a recibir un pase: desmarcado y atento. Esto es invalorable y ayuda para sus compañeros. Si hay dudas, pregúntenle a Enzo Fernández o a Alexis Mac Allister, a los de arriba o a los cuatro de abajo, sobre el valor en la cancha de De Paul.
El toque lateral, clave
El toque lateral, hacia atrás y hacia adelante, afirma el dominio argentino y pueden pasar 45 minutos o un poco más sin goles. Hasta que el segundo tiempo se abre al gol a los 3 minutos, con el amague de Lautaro Martínez para que Mac Allister grite su gol.
Y de ahí en más el equipo creció, pasando el balón de botín en botín como una pertenencia abrumadora. Estos muchachos no dejaron que Chile reaccionara. No le dieron oportunidad ni espacios.
El concepto de fútbol de este equipo es con el balón dominado. Sin la mínima perspectiva de dejarlo en poder del rival.
Las situaciones de gol fueron madurando y el ingreso de refresco de Paulo Dybala, que había quedado afuera de la Copa América 2024, marcó un significado de disponibilidad para el equipo. Y con Garnacho armaron desconciertos en los chilenos.
Llegó el segundo gol de Julián Álvarez con un remate desde afuera del área directo al travesaño, el piso y la red. Golazo y el tercero con Dybala disfrutando de la goleada por el 3 a 0. Hubo tiempo de festejos por la Copa América, con fuegos artificiales iluminando la alegría del plantel, con vuelta olímpica y cantos con micrófono de los propios jugadores.
La Selección Argentina continúa en lo más alto de las posiciones de las Eliminatorias y ahora el próximo martes estará en Colombia. Dispuesta a otra función. Y sin extrañar tanto a Messi y Di María. El equipo está.




