Este martes se celebra el 75 aniversario de un hecho histórico en el automovilismo: la primera carrera de la Fórmula 1. Un 13 de mayo de 1950, 21 coches y 23 pilotos -dos fueron compartidos- se prepararon en Silverstone para disputar el primer Gran Premio. Desde allí, se comenzaron a sentar las bases de una historia repleta hitos y que recorrió el mundo.
En aquella primera prueba, enmarcada en el Gran Premio de Europa, se contó con la presencia de la Reina Isabel II y la Princesa Margarita, entre otras distinguidas autoridades, siendo la única vez que un monarca reinante presidió una carrera en Silverstone. Alrededor de 150.000 espectadores pagaron un chelín por entrar el recinto, un antiguo aeródromo que llevaba tres años siendo utilizado como circuito de carreras.
Durante estos 75 años de la F1, se erigieron campeones, leyendas y sitios que luego se convirtieron en emblema. Juan Manuel Fangio es parte de esta historia. Gracias a sus logros, es un símbolo y un ejemplo para quienes admiran el deporte y a los que se dedican al automovilismo en Argentina, incluyendo a nuestro representante que volverá a correr en esta temporada, Franco Colapinto.
El primer ganador y las raíces de la F1
La Fórmula 1 nació oficialmente como campeonato en 1950, pero sus raíces se remontan a las primeras décadas del siglo XX, en Europa. Durante los años 1920 y 1930 ya existían Grandes Premios organizados de manera independiente por diferentes países y entidades.
Sin embargo, no había un sistema unificado ni un título mundial. Tras la suspensión de competencias ocasionadas por la Segunda Guerra Mundial, se necesitó reestructurar el automovilismo internacional: así fue como la Federación Internacional del Automóvil (FIA) tomó la iniciativa de crear una competición global bajo un reglamento común.
Se estableció la llamada “Fórmula 1”, que definía los límites técnicos de los monoplazas, la cilindrada máxima de los motores y otras especificaciones. Esta “fórmula” buscaba equilibrio entre competitividad y seguridad. El primer campeonato fue aprobado en 1949 y debutó en 1950.
Aquella primera carrera duró 70 vueltas y el ganador fue Giuseppe Farina, que conducía uno de los cuatro Alfa Romeo que participaron en la prueba, entre ellos el del legendario piloto argentino Juan Manuel Fangio, que abandonó por una falla del motor a ocho giros de la bandera a cuadros. El podio lo completó el italiano Luigi Fagioli, segundo, y el británico Reg Parnell, tercero.

Inicialmente eran 25 los anotados, pero el italiano Felice Boneto (Maserati) no se presentó y el británico Raymond Mays (ERA) sufrió la cancelación de su acreditación y nunca más se lo vio en otro GP. Fangio fue el único representante del continente americano. El resto fueron 23 europeos.
Además de un premio de 500 libras -unas 18 mil libras esterlinas en la actualidad-, Farina se adjudicó 8 puntos por el triunfo y uno por la vuelta rápida. El segundo se quedó con 6, el tercero con 4, el cuarto con 3 y el quinto con dos.
El primer campeonato del mundo contó con siete pruebas, Mónaco, Indianápolis, Suiza, Bélgica, Francia e Italia, además de la del circuito británico, y Farina se coronó ganador, por delante de Fangio, quien se adjudicó cinco de los siguientes siete campeonatos mundiales (1951, 1954, 1955, 1956 y 1957).
Por su parte, Ferrari, con 15 campeones al volante de sus coches y 16 títulos de constructores, es la escudería más laureada, seguida por las británicas Williams -nueve y siete, respectivamente- y McLaren -ocho y doce-. El alemán Michael Schumacher y Lewis Hamilton encabezan la lista de los pilotos con más títulos, siete cada uno, seguidos por Fangio, con cinco.
De Fangio a Colapinto: así cambiaron los autos y la seguridad
La Fórmula 1 de 1950 era completamente diferente. Los autos llevaban motores delanteros, carrocerías metálicas sin aerodinámica real, y neumáticos estrechos sin adherencia especial. No había sistemas de seguridad efectivos, los cascos eran abiertos y muchos pilotos ni siquiera usaban cinturones de seguridad.
En contraste, actualmente la F1 es sinónimo de ingeniería de vanguardia, tecnología informática avanzada y estándares de seguridad altísimos. Los monoplazas usan motores híbridos V6 turboalimentados, con sistemas eléctricos de recuperación de energía. La telemetría permite que los ingenieros monitoricen cada detalle del auto en tiempo real desde cualquier parte del mundo.
Además, la seguridad evolucionó al punto de incluir estructuras como el Halo, trajes ignífugos, sensores biométricos y protocolos médicos estrictos.

El legado de Juan Manuel Fangio
Juan Manuel Fangio, nacido en Balcarce, Argentina, ya era un piloto experimentado y reconocido en Sudamérica antes de debutar en la Fórmula 1. En la primera carrera oficial del Campeonato Mundial de Pilotos, Fangio corrió para el equipo Alfa Romeo, junto a los legendarios Farina y Fagioli con sus poderosos Alfa Romeo 158.
Desde entonces, su participación fue clave como símbolo de la llegada de Argentina al automovilismo de elite mundial, sentando las bases para quienes soñaban con ser parte de la Máxima. En nuestro país, su legado se preserva con museos, homenajes, estatuas y calles que llevan su nombre.
Fangio inspiró generaciones enteras de pilotos, incluyendo a Franco Colapinto, a punto de correr en una de las butacas de Alpine. Franco declaró en varias entrevistas que Fangio es una de sus máximas referencias: “El número uno para mí es Fangio, desde que me empezó a gustar el automovilismo siempre lo seguí mucho a él y a Senna (Ayrton)”.



